Oremos

Santo del día
San Ignacio de Loyola
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Lecturas
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
1 Sálvame, Dios mío,
que las aguas ya me llegan al *cuello.
2 Me estoy hundiendo en una ciénaga profunda,
y no tengo dónde apoyar el pie.
Estoy en medio de profundas aguas,
y me arrastra la corriente.
3 Cansado estoy de pedir ayuda;
tengo reseca la garganta.
Mis ojos languidecen,
esperando la ayuda de mi Dios.
4 Más que los cabellos de mi cabeza
son los que me odian sin motivo;
muchos son los enemigos gratuitos
que se han propuesto destruirme.
¿Cómo voy a devolver lo que no he robado?
5 Oh Dios, tú sabes lo insensato que he sido;
no te puedo esconder mis transgresiones.
6 Señor Soberano, *Todopoderoso,
que no sean avergonzados por mi culpa
los que en ti esperan;
oh Dios de Israel,
que no sean humillados por mi culpa
los que te buscan.
7 Por ti yo he sufrido insultos;
mi rostro se ha cubierto de ignominia.
8 Soy como un extraño para mis hermanos;
soy un extranjero para los hijos de mi madre.
9 El celo por tu casa me consume;
sobre mí han recaído
los insultos de tus detractores.
10 Cuando lloro y ayuno,
tengo que soportar sus ofensas;
11 cuando me visto de luto,
soy objeto de burlas.
12 Los que se sientan a la *puerta murmuran contra mí;
los borrachos me dedican parodias.
13 Pero yo, Señor, te imploro
en el tiempo de tu buena voluntad.
Por tu gran amor, oh Dios, respóndeme;
por tu fidelidad, sálvame.
14 Sácame del fango;
no permitas que me hunda.
Líbrame de los que me odian,
y de las aguas profundas.
15 No dejes que me arrastre la corriente;
no permitas que me trague el abismo,
ni que el foso cierre sus fauces sobre mí.
16 Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor;
por tu gran compasión, vuélvete a mí.
17 No escondas tu rostro de este siervo tuyo;
respóndeme pronto, que estoy angustiado.
18 Ven a mi lado, y rescátame;
redímeme, por causa de mis enemigos.
19 Tú bien sabes cómo me insultan,
me avergüenzan y denigran;
sabes quiénes son mis adversarios.
20 Los insultos me han destrozado el corazón;
para mí ya no hay remedio.
Busqué compasión, y no la hubo;
busqué consuelo, y no lo hallé.
21 En mi comida pusieron hiel;
para calmar mi sed me dieron vinagre.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
El Antiguo Testamento
2 Samuel 5:1-12
1 Más tarde, todas las tribus de Israel fueron a Hebrón para hablar con David, y le dijeron: "Nosotros somos de tu misma sangre, 2 y en realidad, aunque Saúl era nuestro rey, tú eras el que verdaderamente dirigía a Israel en sus campañas. Además, el Señor te ha prometido que tú serás quien dirija y gobierne a Israel." 3 De esta manera, todos los ancianos de Israel fueron y hablaron con el rey David en Hebrón, y él hizo un pacto con ellos, poniendo al Señor por testigo. Entonces ellos consagraron a David como rey de Israel. 4 David tenía treinta años cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años: 5 en Hebrón fue rey de Judá durante siete años y medio, y luego en Jerusalén fue rey de todo Israel y Judá durante treinta y tres años. 6 El rey David y sus hombres se dirigieron hacia Jerusalén para atacar a los jebuseos, habitantes de aquella región. Y los jebuseos, creyendo que David no lograría entrar en la ciudad, le dijeron: "Tú no podrás entrar aquí, pues se bastan los ciegos y los inválidos para no dejarte entrar." 7 Sin embargo, David capturó la fortaleza de Sión, ahora conocida como la Ciudad de David. 8 David había dicho en aquella ocasión: "Todo el que ataque a los jebuseos, que entre por el canal del agua y mate a los ciegos y a los inválidos, a los cuales aborrezco con toda mi alma." De allí viene el dicho: "Ni los ciegos ni los inválidos pueden entrar en el templo del Señor." 9 Después se instaló David en la fortaleza y la llamó Ciudad de David, y le construyó murallas alrededor, desde el terraplén hasta el palacio. 10 El poder de David iba aumentando, y el Señor, el Dios todopoderoso, estaba con él. 11 Por eso Hiram, rey de Tiro, envió sus embajadores a David, además de carpinteros y canteros, los cuales llevaron madera de cedro y construyeron el palacio de David. 12 Entonces David comprendió que el Señor lo había confirmado como rey de Israel, y que había hecho prosperar su reinado en atención a su pueblo Israel.
La Epístola
Hechos 17:1-15
1 En su viaje, Pablo y Silas pasaron por Anfípolis y Apolonia, y luego llegaron a Tesalónica, donde los judíos tenían una sinagoga. 2 Pablo, según su costumbre, fue a la sinagoga, y cada sábado, durante tres semanas seguidas, discutió con ellos, basándose en las Escrituras. 3 Les explicaba que el Mesías tenía que morir, y que después de muerto tenía que resucitar. Les decía: --Este mismo Jesús que yo les anuncio a ustedes, es el Mesías. 4 Algunos de los judíos creyeron, y se unieron a Pablo y Silas. También creyeron muchos griegos que adoraban a Dios, y muchas mujeres distinguidas. 5 Pero esto hizo que los judíos que no creían se llenaran de celos, y que reunieran a unos malvados que andaban ociosos por la calle para que alborotaran y perturbaran la ciudad. Atacaron además la casa de Jasón, buscando a Pablo y a Silas para sacarlos y entregarlos a la gente; 6 pero como no los encontraron allí, llevaron a rastras a Jasón y a algunos otros hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: --¡Estos hombres, que han trastornado el mundo entero, también han venido acá, 7 y Jasón los ha recibido en su casa! ¡Todos ellos están violando las leyes del emperador, pues dicen que hay otro rey, que es Jesús! 8 Al oír estas cosas, la gente y las autoridades se inquietaron. 9 Pero Jasón y los otros dieron una fianza, y los soltaron. 10 Ya de noche, los hermanos hicieron que Pablo y Silas partieran inmediatamente hacia Berea. En cuanto llegaron, se dirigieron a la sinagoga de los judíos. 11 Estos judíos, que eran de mejores sentimientos que los de Tesalónica, de buena gana recibieron el mensaje, y día tras día estudiaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les decía. 12 De modo que muchos de ellos creyeron, y también creyeron muchos de los griegos, tanto mujeres distinguidas como hombres. 13 Pero cuando los judíos de Tesalónica supieron que Pablo estaba anunciando el mensaje de Dios también en Berea, se fueron allá, y empezaron a alborotar y perturbar a la gente. 14 Pero los hermanos hicieron que Pablo saliera sin demora hacia la costa, mientras Silas y Timoteo se quedaban en Berea. 15 Los que acompañaban a Pablo fueron con él hasta la ciudad de Atenas. Luego volvieron con instrucciones para que Silas y Timoteo se le reunieran lo más pronto posible.
El Santo Evangelio
Marcos 7:24-37
24 De allí se dirigió Jesús a la región de Tiro. Entró en una casa, sin querer que nadie lo supiera; pero no pudo esconderse. 25 Pronto supo de él la madre de una muchacha que tenía un espíritu impuro, la cual fue y se arrodilló a los pies de Jesús. 26 La mujer no era judía, sino originaria de Sirofenicia. Fue, pues, y rogó a Jesús que expulsara de su hija al demonio. 27 Pero Jesús le dijo: --Deja que los hijos coman primero, porque no está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros. 28 Ella le respondió: --Pero, Señor, hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan caer los hijos. 29 Jesús le dijo: --Por haber hablado así, vete tranquila. El demonio ya ha salido de tu hija. 30 Cuando la mujer llegó a su casa, encontró a la niña en la cama; el demonio ya había salido de ella. 31 Jesús volvió a salir de la región de Tiro y, pasando por Sidón, llegó al Lago de Galilea, en pleno territorio de Decápolis. 32 Allí le llevaron un sordo y tartamudo, y le pidieron que pusiera su mano sobre él. 33 Jesús se lo llevó a un lado, aparte de la gente, le metió los dedos en los oídos y con saliva le tocó la lengua. 34 Luego, mirando al cielo, suspiró y dijo al hombre: " ¡Efatá!" (es decir: " ¡Ábrete!") 35 Al momento, los oídos del sordo se abrieron, y se le desató la lengua y pudo hablar bien. 36 Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, tanto más lo contaban. 37 Llenos de admiración, decían: "Todo lo hace bien. ¡Hasta puede hacer que los sordos oigan y que los mudos hablen!"
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
El pasaje sobre David--en el cual todo lo que tocara David se hizo oro--nos hace pensar que todos los justos van a prosperar en el mundo. De hecho, el éxito que tiene en sus proyectos le sirve de evidencia de que el Señor le había ungido como rey sobre los israelitas. ¿Eso significa entonces que los que no tienen éxito material en este mundo sean ignorados y abandonados por Dios? En absoluto. Vamos a fijarnos en los Hechos de los Apóstoles y las sanaciones que realiza el Señor Jesucristo en el Evangelio. Justamente son las personas más marginadas que reciben sus atenciones--personas que proceden de las razas, pueblos, grupos más odiados de su día. Hasta en cierto momento, Jesús le toca a un gentil, ensuciándose ritualmente--la saliva y los líquidos de los oídos son impuros según la ley mosaica--para sanar a un desconocido. Entonces, ¿qué? Debemos de respetar a nuestros prójimos, sirviéndoles en cualquier cosa que podamos hacer, porque, sea rey o tartamudo, somos todos los bien amados del Señor.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Dios todopoderoso, cuyo muy amado Hijo no ascendió
al gozo de tu presencia sin antes padecer, ni entró en
gloria sin antes ser crucificado: Concédenos, por tu
misericordia, que nosotros, caminando por la vía de la
cruz, encontremos que ésta es la vía de la vida y de la
paz; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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Santo del día
San Romualdo
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 88
1 Oh Señor, mi Dios, mi Salvador, *
día y noche clamo a ti.
2 Llegue mi oración a tu presencia; *
inclina tu oído a mi lamento;
3 Porque estoy hastiado de desdichas, *
y mi vida está al borde de la tumba.
4 Soy contado entre los que bajan a la fosa; *
soy como un inválido,
5 Perdido entre los muertos, *
como los caídos que yacen en el sepulcro,
6 De quienes no te acuerdas ya, *
porque fueron arrancados de tu mano.
7 Me has colocado en lo profundo de la fosa, *
en las tinieblas y en el abismo.
8 Pesa duramente sobre mí tu ira; *
todas tus grandes olas me hunden.
9 Has alejado de mí a mis amigos;
me has puesto por abominación ante ellos; *
encerrado estoy, y no puedo salir.
10 Los ojos se me nublan a causa de mi aflicción; *
todos los días te he invocado, oh Señor;
he extendido a ti mis manos.
11 ¿Harás maravillas por los difuntos? *
¿Se levantarán para darte gracias los que han muerto?
12 ¿Será anunciada en el sepulcro tu misericordia, *
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
13 ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas, *
o tu justicia en el país del olvido?
14 Mas yo, oh Señor, te pido auxilio; *
de mañana mi oración se presentará delante de ti.
15 ¿Por qué, oh Señor, me has rechazado? *
¿Por qué escondes de mí tu rostro?
16 Desde niño, he sido desgraciado
y he estado al borde de la muerte; *
he soportado tus terrores con mente medrosa.
17 Sobre mí ha pasado tu ira flamante, *
y me han consumido tus terrores.
18 Me rodean como un diluvio todo el día; *
a una me han cercado.
19 Has alejado de mí al amigo y al vecino, *
y la oscuridad es mi única compañera.
El Antiguo Testamento
1 Samuel 3: 1-21
1 El joven Samuel seguía sirviendo al Señor bajo las órdenes de Elí. En aquella época era muy raro que el Señor comunicara a alguien un mensaje; no era frecuente que alguien tuviera una visión.
2 Pero un día Elí, que había comenzado a quedarse ciego y no podía ver bien, estaba durmiendo en su habitación.
3 Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el arca de Dios. La lámpara del santuario seguía encendida.
4 Entonces el Señor lo llamó: ¡Samuel! ¡Aquí estoy! contestó él.
5 Luego corrió adonde estaba Elí, y le dijo: Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería? Yo no te he llamado contestó Elí. Vuelve a acostarte. Entonces Samuel fue y se acostó.
6 Pero el Señor llamó otra vez: ¡Samuel! Y Samuel se levantó y fue junto a Elí, diciendo: Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería? Yo no te he llamado, hijo mío respondió Elí. Vuelve a acostarte.
7 Samuel no conocía al Señor todavía, pues él aún no le había manifestado nada.
8 Pero por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y este se levantó y fue a decirle a Elí: Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería? Elí, comprendiendo entonces que era el Señor quien llamaba al joven,
9 dijo a este: Ve a acostarte; y si el Señor te llama, respóndele: 'Habla, que tu siervo escucha.' Entonces Samuel se fue y se acostó en su sitio.
10 Después llegó el Señor, se detuvo y lo llamó igual que antes: ¡Samuel! ¡Samuel! Habla, que tu siervo escucha contestó Samuel.
11 Y el Señor le dijo: Voy a hacer algo en Israel que hasta los oídos le dolerán a todo el que lo oiga.
12 Ese día, sin falta, cumpliré a Elí todo lo que le he dicho respecto a su familia.
13 Le he anunciado que voy a castigar a los suyos para siempre, por la maldad que él ya sabe; pues sus hijos me han maldecidoa y él no los ha reprendido.
14 Por tanto, he jurado contra la familia de Elí que su maldad no se borrará jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.
15 Después de esto, Samuel se acostó hasta la mañana siguiente, y entonces abrió las puertas del templo del Señor. Samuel tenía miedo de contarle a Elí la visión que había tenido,
16 pero Elí lo llamó y le dijo: ¡Samuel, hijo mío! Aquí estoy respondió él.
17 Y Elí le preguntó: ¿Qué es lo que te ha dicho el Señor? Te ruego que no me ocultes nada. ¡Que Dios te castigue duramente si me ocultas algo de todo lo que él te ha dicho!
18 Samuel le declaró todo el asunto, sin ocultarle nada, y Elí exclamó: ¡Él es el Señor! ¡Hágase lo que a él le parezca mejor!
19 Samuel creció, y el Señor lo ayudó y no dejó de cumplir ninguna de sus promesas.
20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba,b reconoció que Samuel era un verdadero profeta del Señor.
21 Y el Señor volvió a revelarse en Siló, pues allí era donde él daba a conocer a Samuel su mensaje;
La Epístola
Hechos 2: 37-47
38 Pedro les contestó: Vuélvanse a Dios y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo, para que Dios les perdone sus pecados, y así él les dará el Espíritu Santo.
39 Porque esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y también para todos los que están lejos; es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.
40 Con estas y otras palabras, Pedro les habló y les aconsejó, diciéndoles: ¡Apártense de esta gente perversa!
41 Así pues, los que hicieron caso de su mensaje fueron bautizados; y aquel día se agregaron a los creyentes unas tres mil personas.
42 Y eran fieles en conservar la enseñanza de los apóstoles, en compartir lo que tenían, en reunirse para partir el pan y en la oración.
43 Todos estaban asombrados a causa de los muchos milagros y señales que Dios hacía por medio de los apóstoles.
44 Todos los creyentes estaban muy unidos y compartían sus bienes entre sí;
45 vendían sus propiedades y todo lo que tenían, y repartían el dinero según las necesidades de cada uno.
46 Todos los días se reunían en el templo, y en las casas partían el pan y comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
47 Alababan a Dios y eran estimados por todos; y cada día el Señor hacía crecer la comunidad con el número de los que él iba llamando a la salvación.
El Santo Evangelio
Lucas 21: 5-19
5 Algunos estaban hablando del templo, de la belleza de sus piedras y de las ofrendas votivas que lo adornaban. Jesús dijo:
6 Vendrán días en que de todo esto que ustedes están viendo no quedará ni una piedra sobre otra. Todo será destruido.
7 Entonces le preguntaron: Maestro, ¿cuándo va a ocurrir esto? ¿Cuál será la señal de que estas cosas ya están a punto de suceder?
8 Jesús contestó: "Tengan cuidado para no dejarse engañar. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: 'Yo soy', y 'Ahora es el tiempo.' Pero ustedes no los sigan.
9 Y cuando tengan noticias de guerras y revoluciones, no se asusten, pues esto tiene que ocurrir primero; sin embargo, aún no habrá llegado el fin."
10 Siguió diciéndoles: "Una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro.
11 Habrá grandes terremotos, y hambres y enfermedades en diferentes lugares, y en el cielo se verán cosas espantosas y grandes señales.
12 "Pero antes de esto, a ustedes les echarán mano y los perseguirán. Los llevarán a juzgar en las sinagogas, los meterán en la cárcel y los presentarán ante reyes y gobernadores por causa mía.
13 Así tendrán oportunidad de dar testimonio de mí.
14 Háganse el propósito de no preparar de antemano su defensa,
15 porque yo les daré palabras tan llenas de sabiduría que ninguno de sus enemigos podrá resistirlos ni contradecirlos en nada.
16 Pero ustedes serán traicionados incluso por sus padres, sus hermanos, sus parientes y sus amigos. A algunos de ustedes los matarán,
17 y todo el mundo los odiará por causa mía;
18 pero no se perderá ni un cabello de su cabeza.
19 ¡Manténganse firmes, para poder salvarse!
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
El segundo capítulo de los Hechos de los Apóstoles nos da mucho que pensar--¿hasta qué punto debemos de deshacernos de nuestros bienes materiales para compartirlos con la Iglesia? Creo que lo que experimentaban los creyentes del Primer Siglo es realmente un impulso para cumplir con lo expresado en el Evangelio--de mantenerse firmes para poder salvarse. Sentían la necesidad de concentrar todos sus esfuerzos, energías, bienes, pensamientos, en obtener la salvación, y para resistir a sus enemigos. Lo que tenemos que preguntarnos cada día es si los bienes que tenemos están promoviendo el Reino de Dios--¿te ayudan a servir a Dios o sirven como obstáculo en tu camino hacia el Cielo? Es una pregunta difícil. Mejor contribuir todos los bienes si se han convertido en ídolos. Pero también hay que ser perspicaces, y pedirle al Espíritu Santo que nos dé sabiduría en la decisión.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta por los jóvenes
Oh Dios, Padre nuestro, tú ves cómo tus hijos van creciendo en un mundo inestable y confuso: Enséñales que tus caminos da más vida que los caminos del mundo, y que seguirte a ti es mejor que perseguir metas egoístas. Ayúdales a aceptar el fracaso, no como medida de lo que valen, sino más bien como oportunidad para un nuevo comienza. Dales fortaleza para sostenerse firmes en tu fe y mantener viva su alegría en tu creación; por Jesucristo nuestro Señor.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
Santa Juliana de Falconieri</a>
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 34
1 Bendeciré al Señor en todo tiempo; *
su alabanza estará siempre en mi boca.
2 En el Señor me gloriaré; *
lo oigan los mansos y se regocijen.
3 Proclamen conmigo la grandeza del Señor; *
ensalcemos a una su Nombre.
4 Busqué al Señor y él me respondió, *
y me libró de todos mis temores.
5 A él miren y sean alumbrados, *
y sus rostros no se avergüencen.
6 Este pobre clamó, y el Señor le oyó, *
y lo libró de todas sus angustias.
7 El ángel del Señor acampa en derredor de los que le temen,*
y los libertará.
8 Gusten, y vean que es bueno el Señor; *
dichosos los que en el confían.
9 Teman al Señor, ustedes sus santos, *
pues nada falta a los que le temen.
10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre, *
pero los que buscan al Señor no tendrán falta
de ningún bien.
11 Vengan, hijos, y escúchenme; *
el temor del Señor les enseñaré.
12 ¿Hay alguien que ame la vida, *
y desee muchos días para ver el bien ?
13 Guarda tu lengua del mal, *
y tus labios de hablar engaño.
14 Apártate del mal, y haz el bien; *
busca la paz, y síguela.
15 Los ojos del Señor están sobre los justos, *
y atentos sus oídos a su clamor.
16 La ira del Señor contra los que mal hacen, *
para borrar de la tierra su memoria.
17 Claman los justos, y el Señor escucha, *
y los libra de todas sus angustias.
18 Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, *
y salvará a los humildes de espíritu.
19 Muchos son las aflicciones de los justos, *
pero de todas ellas les librará el Señor.
20 El guarda todos sus huesos; *
ni uno de ellos será quebrantado.
21 Matará al malo la maldad, *
y los que aborrecen al justo serán condenados.
22 El Señor redime la vida de sus siervos, *
y no serán condenados los que en él confían.
El Antiguo Testamento
1 Samuel 2: 27-36
27 Por ese tiempo llegó un profeta a visitar a Elí, y le dijo: "El Señor ha declarado lo siguiente: 'Cuando tus antepasados estaban en Egipto al servicio del faraón, claramente me manifesté a ellos.
28 Y de entre todas las tribus de Israel los escogí para que fueran mis sacerdotes, para que ofrecieran holocaustos sobre mi altar, y quemaran incienso, y llevaran el efod en mi presencia. Además concedí a tus antepasados todas las ofrendas que los israelitas queman en honor del Señor.
29 ¿Por qué, pues, han despreciado los sacrificios y ofrendas que yo he ordenado realizar? ¿Por qué das más preferencia a tus hijos que a mí, engordándolos con lo mejor de todas las ofrendas de Israel, mi pueblo?'
30 Por lo tanto, el Señor, el Dios de Israel, que había dicho que tú y tu familia le servirían siempre, ahora declara: 'Jamás permitiré tal cosa, sino que honraré a los que me honren, y los que me desprecien serán puestos en ridículo. Yo, el Señor, lo afirmo.
31 Ya se acerca el momento en que voy a destruir tu poder y el de tus antepasados, y ninguno de tu familia llegará a viejo.
32 Contemplarás con angustia y envidia todo el bien que yo haré en Israel, y jamás nadie en tu familia llegará a viejo.
33 Pero dejaré a alguno de tus parientes cerca de mi altar, para que se consuman de envidia sus ojos y de dolor su alma, y todos tus otros descendientes serán asesinados.
34 Te servirá de muestra lo que ocurrirá a tus dos hijos, Hofní y Finees: los dos morirán el mismo día.
35 Luego pondré un sacerdote digno de confianza y que actúe de acuerdo con mi voluntad y criterio, al que le daré una descendencia continua y le haré estar siempre al servicio del rey que yo haya escogido.
36 Entonces, todo el que haya quedado vivo en tu familia vendrá a inclinarse ante él a cambio de una moneda de plata o un trozo de pan, rogándole que le dé algún trabajo entre los sacerdotes para poder ganarse el alimento.' "
La Epístola
Hechos 2: 22-36
22 "Escuchen, pues, israelitas, lo que voy a decir: Como ustedes saben muy bien, Dios demostró ante ustedes la autoridad de Jesús de Nazaret, haciendo por medio de él grandes maravillas, milagros y señales.
23 Y a ese hombre, que conforme a los planes y propósitos de Dios fue entregado, ustedes lo mataron, crucificándolo por medio de hombres malvados.
24 Pero Dios lo resucitó, liberándolo de los dolores de la muerte, porque la muerte no podía tenerlo dominado.
25 El rey David, refiriéndose a Jesús, dijo: 'Yo veía siempre al Señor delante de mí; con él a mi derecha, nada me hará caer.
26 Por eso se alegra mi corazón, y mi lengua canta llena de gozo. Todo mi ser vivirá confiadamente,
27 porque no me dejarás en el sepulcro ni permitirás que se descomponga el cuerpo de tu santo siervo.
28 Me mostraste el camino de la vida, y me llenarás de alegría con tu presencia.'
29 "Hermanos, permítanme decirles con franqueza que el patriarca David murió y fue enterrado, y que su sepulcro está todavía entre nosotros.
30 Pero David era profeta, y sabía que Dios le había prometido con juramento que pondría por rey a uno de sus descendientes.
31 Así que, viendo anticipadamente la resurrección del Mesías, David habló de ella y dijo que el Mesías no se quedaría en el sepulcro ni su cuerpo se descompondría.
32 Pues bien, Dios ha resucitado a ese mismo Jesús, y de ello todos nosotros somos testigos.
33 Después de haber sido enaltecido y colocado por Dios a su derecha y de haber recibido del Padre el Espíritu Santo que nos había prometido, él a su vez lo derramó sobre nosotros. Eso es lo que ustedes han visto y oído.
34 Porque no fue David quien subió al cielo; pues él mismo dijo: 'El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
35 hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.'
36 "Sepa todo el pueblo de Israel, con toda seguridad, que a este mismo Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías."
El Santo Evangelio
Lucas 20: 41-21:4
41 Jesús les preguntó: ¿Por qué dicen que el Mesías desciende de David?
42 Pues David mismo, en el libro de los Salmos, dice: 'El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
43 hasta que yo haga de tus enemigos el estrado de tus pies.'
44 ¿Cómo puede entonces el Mesías descender de David, si David mismo lo llama Señor?
45 Toda la gente estaba escuchando, y Jesús dijo a sus discípulos:
46 "Cuídense de los maestros de la ley, pues les gusta andar con ropas largas, y quieren que los saluden con todo respeto en las plazas. Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los mejores lugares en las comidas;
47 y les quitan sus casas a las viudas, y para disimularlo hacen largas oraciones. Ellos recibirán mayor castigo."
Lucas 21
1 Jesús estaba viendo a los ricos echar dinero en los cofres de las ofrendas,
2 y vio también a una viuda pobre que echaba dos moneditas de cobre.
3 Entonces dijo: De veras les digo que esta viuda pobre ha dado más que todos;
4 pues todos dan ofrendas de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
En estos dos pasajes, de los Hechos y del Evangelio, encontramos información sobre el carácter del Mesías--debe de ser descendiente del rey David. No hay duda en eso. Entonces, si los creyentes estaban buscando y esperando al Mesías, tienen una clave para distinguir entre los pretendientes y el verdadero Mesías. Todavía hay gente que está esperando a un Mesías--pero no aceptan a Jesús como el Mesías de Dios. Hasta consideran a ciertos líderes--espirituales, políticos, artistas--como una forma de Mesías. La admiración para un individuo es una cosa--si admiramos valores y virtudes consonantes con la Biblia--pero la idolatría de otro ser humano es ilícito, y nos separa de Dios, y su Mesías Jesucristo.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta por los que sirven en las Fuerzas Armadas
Omnipotente Dios, encomendamos a tu bondadoso cuidado y protección a los hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas en todo lugar. Defiéndeles diariamente con tu gracia celestial; fortaléceles en sus pruebas y tentaciones; dales valor para enfrentar los peligros que les acechen y concede que sientan tu presencia continua dondequiera que estén; por Jesucristo nuestro Señor.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Gregorio Barbarigo</a>
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 119: 97-120
97 ¡Oh, cuánto amo tu ley! *
Todo el día la estoy meditando.
98 Tus mandamientos me han hecho más sabio que mis enemigos, *
y siempre están conmigo.
99 Soy más docto que todos mis maestros, *
porque estudio tus decretos.
100 Soy más sabio que los ancianos , *
porque observo tus mandamientos.
101 De todo mal camino contengo mis pies, *
para guardar tu palabra.
102 No me aparto de tus juicios , *
porque tú mismo me has enseñado.
103 ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras ,*
más que la miel a mi boca!
104 De tus mandamientos adquiero comprensión; *
por tanto, aborrezco el camino de la mentira.
105 Lámpara es a mis pies tu palabra , *
y lumbrera en mi camino.
106 He jurado y estoy resuelto *
a guardar tus justos juicios.
107 Afligido estoy en gran manera; *
vivifícame, oh Señor, conforme a tu palabra.
108 Acepta, oh Señor, la ofrenda voluntaria de mis labios *
y enséñame tus juicios.
109 Mi vida está siempre en peligro; *
por tanto, no olvido tu ley.
110 Me tendieron lazo los malvados, *
pero yo no me desvié de tus mandamientos.
111 Son tus decretos mi herencia eterna; *
en verdad, el gozo de mi corazón.
112 Mi corazón incliné a cumplir tus estatutos, *
eternamente y hasta el fin.
Sámec Iniquos odio habui
113 Odio a los inconstantes; *
por mi parte, yo amo tu ley.
114 Mi refugio y mi escudo eres tú; *
en tu palabra yo espero.
115 ¡Apártense de mí, malvados! *
Guardaré los mandamientos de mi Dios.
116 Susténtame conforme a tu promesa, y viviré; *
no quede frustrada mi esperanza.
117 Sosténme, y seré salvo, *
y me deleitaré siempre en tus estatutos.
118 Rechazas a todos los que se desvían de tus estatutos; *
su doblez no les sirve para nada.
119 Tienes por escoria a todos los malvados; *
por tanto, yo amo tus decretos.
120 Mi carne se estremece por temor a ti; *
de tus juicios tengo miedo.
El Antiguo Testamento
1 Samuel 2: 12-26
12 Los hijos de Elí eran unos malvados, y no les importaba el Señor
13 ni los deberes de los sacerdotes para con el pueblo; pues cuando alguien ofrecía un sacrificio, llegaba un criado del sacerdote con un tenedor en la mano y, mientras la carne estaba cociéndose,
14 metía el tenedor en el perol, en la olla, en el caldero o en la cazuela, y todo lo que sacaba con el tenedor era para el sacerdote. Así hacían con todo israelita que llegaba a Siló.
15 Además, antes de que quemaran la grasa en el altar, llegaba el criado del sacerdote y decía al que iba a ofrecer el sacrificio: "Dame carne para asársela al sacerdote; porque no te va a aceptar la carne ya cocida, sino cruda."
16 Y si la persona le respondía que primero tenían que quemar la grasa, y que luego él podría tomar lo que quisiera, el criado contestaba: "¡No, me la tienes que dar ahora! De lo contrario, te la quitaré a la fuerza."
17 Así pues, el pecado que estos jóvenes cometían ante el Señor era gravísimo, porque trataban con desprecio las ofrendas que pertenecían al Señor.
18 Mientras tanto, el joven Samuel, vestido con un efod de lino, continuaba al servicio del Señor.
19 Y cada año, cuando su madre iba al templo con su marido para ofrecer el sacrificio anual, le llevaba una capa pequeña que le había hecho.
20 Entonces Elí bendecía a Elcaná y a su esposa, diciendo: "Que el Señor te recompense dándote hijos de esta mujer, a cambio del que ella le ha dedicado." Después de esto regresaban a su hogar,
21 y el Señor bendecía a Ana, la cual quedaba embarazada. De esa manera, Ana dio a luz tres hijos y dos hijas, y el niño Samuel seguía creciendo ante el Señor.
22 En cuanto a Elí, era ya muy viejo, pero estaba enterado de todo lo que sus hijos les hacían a los israelitas, y que hasta se acostaban con las mujeres que estaban de servicio a la entrada de la tienda del encuentro con Dios.
23 Por tanto les dijo: "Todo el mundo me habla de las malas acciones de ustedes. ¿Por qué se portan así?
24 No, hijos míos, no es nada bueno lo que sé que el pueblo del Señor anda contando acerca de ustedes.
25 Si una persona comete una falta contra otra, el Señor puede intervenir en su favor; pero si una persona ofende al Señor, ¿quién la defenderá?" Pero ellos no hicieron caso de lo que su padre les dijo, porque el Señor había decidido quitarles la vida.
26 Mientras tanto, el joven Samuel seguía creciendo, y su conducta agradaba tanto al Señor como a los hombres.
La Epístola
Hechos 2: 1-21
1 Cuando llegó la fiesta de Pentecostés, todos los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar.
2 De repente, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde ellos estaban.
3 Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron, y sobre cada uno de ellos se asentó una.
4 Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran.
5 Vivían en Jerusalén judíos cumplidores de sus deberes religiosos, que habían venido de todas partes del mundo.
6 La gente se reunió al oír aquel ruido, y no sabía qué pensar, porque cada uno oía a los creyentes hablar en su propia lengua.
7 Eran tales su sorpresa y su asombro, que decían: ¿Acaso no son galileos todos estos que están hablando?
8 ¿Cómo es que los oímos hablar en nuestras propias lenguas?
9 Aquí hay gente de Partia, de Media, de Elam, de Mesopotamia, de Judea, de Capadocia, del Ponto y de la provincia de Asia,
10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene. Hay también gente de Roma que vive aquí;
11 unos son judíos de nacimiento y otros se han convertido al judaísmo. También los hay venidos de Creta y de Arabia. ¡Y los oímos hablar en nuestras propias lenguas de las maravillas de Dios!
12 Todos estaban asombrados y sin saber qué pensar; y se preguntaban: ¿Qué significa todo esto?
13 Pero algunos, burlándose, decían: ¡Es que están borrachos!
14 Entonces Pedro se puso de pie junto con los otros once apóstoles, y con voz fuerte dijo: "Judíos y todos los que viven en Jerusalén, sepan ustedes esto y oigan bien lo que les voy a decir.
15 Estos no están borrachos como ustedes creen, ya que apenas son las nueve de la mañana.
16 Al contrario, aquí está sucediendo lo que anunció el profeta Joel, cuando dijo:
17 'Sucederá que en los últimos días, dice Dios, derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad; los hijos e hijas de ustedes comunicarán mensajes proféticos, los jóvenes tendrán visiones, y los viejos tendrán sueños.
18 También sobre mis siervos y siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días, y comunicarán mensajes proféticos.
19 En el cielo mostraré grandes maravillas, y sangre, fuego y nubes de humo en la tierra.
20 El sol se volverá oscuridad, y la luna como sangre, antes que llegue el día del Señor, día grande y glorioso.
21 Pero todos los que invoquen el nombre del Señor, alcanzarán la salvación.'
El Santo Evangelio
Lucas 20: 27-40
27 Después algunos saduceos fueron a ver a Jesús. Los saduceos niegan que los muertos resuciten; por eso le presentaron este caso:
28 Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre casado muere sin haber tenido hijos con su mujer, el hermano del difunto deberá tomar por esposa a la viuda para darle hijos al hermano que murió.
29 Pues bien, había una vez siete hermanos, el primero de los cuales se casó, pero murió sin dejar hijos.
30 El segundo
31 y el tercero se casaron con ella, y lo mismo hicieron los demás, pero los siete murieron sin dejar hijos.
32 Finalmente murió también la mujer.
33 Pues bien, en la resurrección, ¿de cuál de ellos será esposa esta mujer, si los siete estuvieron casados con ella?
34 Jesús les contestó: En la vida presente, los hombres y las mujeres se casan;
35 pero aquellos que Dios juzgue que merecen gozar de la vida venidera y resucitar, sean hombres o mujeres, ya no se casarán,
36 porque ya no pueden morir. Pues serán como los ángeles, y serán hijos de Dios por haber resucitado.
37 Hasta el mismo Moisés, en el pasaje de la zarza que ardía, nos hace saber que los muertos resucitan. Allí dice que el Señor es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.
38 ¡Y él no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos están vivos!
39 Algunos maestros de la ley le dijeron entonces: Bien dicho, Maestro.
40 Y ya no se atrevieron a hacerle más preguntas.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
En el capítulo 11 de Génesis--justo al principio de la civilización urbana--tenemos el relato de la Torre de Babel. Las escrituras dicen que en el principio, todos los seres humanos usaban el mismo idioma--no había distinción entre pueblos, entonces. Luego los hombres construyeron una torre para subir al cielo. Cuando Dios vio la torre, se dijo, "Qué maravilla--no hay nada imposible para ellos. Mejor les confundo las lenguas, para que no se jacten de si mismos." Esto es, entonces, la origen de las diferentes lenguas. Pero, ¿qué pasa el día de Pentecostés? Todos juntos rezando, los apóstoles recibieron el Espíritu Santo, y pudieron hablar en diversas lenguas--esta vez para la gloria de Dios y la unidad de los creyentes. El público se maravilló, escuchando el mensaje en sus propias idiomas. O sea, en Génesis, Dios creó las lenguas para dividir los pueblos, para que no se glorifiquen en sus propias obras. En Los Hechos, Dios les dio a los creyentes el poder de superar esa división--el don de lenguas, para predicar el mensaje del Evangelio, y edificar Su Iglesia. En aquel día, se trataba más bien de unificación en vez de división. Cuando lleguemos algún día al Cielo, vamos a encontrar a gente de todos los pueblos del mundo, alabando a Dios en sus propias lenguas. ¡Qué maravilla!
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta por los oprimidos
Mira en tu compasión, oh Padre celestial, a los que en este país viven con la injusticia, el terror, la enfermedad y la muerte como sus compañeros constantes. Ten piedad de nosotros. Ayúdanos a eliminar nuestra crueldad hacia estos prójimos nuestros. Fortalece a los que dedican sus vidas para garantizar a todos igualdad de oportunidades y la protección imparcial de la ley; y concede que cada uno de nosotros disfrute de la justa distribución de los bienes de este país; por Jesucristo nuestro Señor.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Bernardo de Menthone</a>
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 80
1 Oh Pastor de Israel, escucha,
tú que pastoreas a José como a un rebaño; *
tú que te sientas sobre querubines, resplandece.
2 Ante Efraín, Benjamín y Manasés, *
despierta tu poder, y ven a salvarnos.
3 Oh Dios de los Ejércitos, restáuranos; *
haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4 Señor Dios de los Ejércitos, *
¿hasta cuándo estarás airado,
a pesar de las súplicas de tu pueblo?
5 Les diste de comer pan de lágrimas, *
y a beber lágrimas en gran abundancia.
6 Nos pusiste por escarnio de nuestros vecinos, *
y nuestros enemigos se burlan de nosotros.
7 Oh Dios de los Ejércitos, restáuranos; *
haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
8 Sacaste una vid de Egipto; *
expulsaste a las naciones, y la plantaste.
9 Preparaste sitio para ella; *
se arraigó y llenó la tierra.
10 Los montes fueron cubiertos por su sombra, *
y los cedros altísimos por sus ramas.
11 Hiciste extender sus vástagos hasta el mar, *
y hasta el río, sus renuevos.
12 ¿Por qué destruiste sus vallados, *
y la saquean los viandantes?
13 La pisoteaban los jabalíes del bosque, *
y la comían las bestias silvestres.
14 Vuélvete ahora, oh Dios de los Ejércitos,
mira desde el cielo; considera, y visita esta viña; *
preserva lo que plantó tu diestra.
15 La han talado, y le han prendido fuego; *
perezcan por la reprensión de tu rostro.
16 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, *
el hijo del hombre que para ti fortaleciste.
17 Por ello, nunca nos apartaremos de ti; *
danos vida, para que invoquemos tu Nombre.
18 Señor Dios de los Ejércitos, restáuranos; *
haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
El Antiguo Testamento
1 Samuel 1: 1-20
1 En un lugar de los montes de Efraín, llamado Ramá, vivía un hombre de la familia de Suf, cuyo nombre era Elcaná. Era hijo de Jeroham y nieto de Elihú. Su bisabuelo fue Tohu, hijo de Suf, que pertenecía a la tribu de Efraín.
2 Elcaná tenía dos esposas. Una se llamaba Ana, y la otra Peniná. Peniná tenía hijos, pero Ana no los tenía.
3 Todos los años salía Elcaná de su pueblo para rendir culto y ofrecer sacrificios en Siló al Señor todopoderoso. Allí había dos hijos del sacerdote Elí, llamados Hofní y Finees, que también eran sacerdotes del Señor.
4 Cuando Elcaná ofrecía el sacrificio, daba su ración correspondiente a Peniná y a todos los hijos e hijas de ella,
5 pero a Ana le daba una ración especial, porque la amaba mucho, a pesar de que el Señor le había impedido tener hijos.
6 Por esto Peniná, que era su rival, la molestaba y se burlaba de ella, humillándola porque el Señor la había hecho estéril.
7 Cada año, cuando iban al templo del Señor, Peniná la molestaba de este modo; por eso Ana lloraba y no comía.
8 Entonces le decía Elcaná, su marido: "Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué estás triste y no comes? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?"
9 En cierta ocasión, estando en Siló, Ana se levantó después de la comida. El sacerdote Elí estaba sentado en un sillón, cerca de la puerta de entrada del templo del Señor.
10 Y Ana, llorando y con el alma llena de amargura, se puso a orar al Señor
11 y le hizo esta promesa: "Señor todopoderoso: Si te dignas contemplar la aflicción de esta sierva tuya, y te acuerdas de mí y me concedes un hijo, yo lo dedicaré toda su vida a tu servicio, y en señal de esa dedicación no se le cortará el pelo."
12 Como Ana estuvo orando largo rato ante el Señor, Elí se fijó en su boca;
13 pero ella oraba mentalmente. No se escuchaba su voz; solo se movían sus labios. Elí creyó entonces que estaba borracha,
14 y le dijo: ¿Hasta cuándo vas a estar borracha? ¡Deja ya el vino!
15 No es eso, señor contestó Ana. No es que haya bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que me siento angustiada y estoy desahogando mi pena delante del Señor.
16 No piense usted que soy una mala mujer, sino que he estado orando todo este tiempo porque estoy preocupada y afligida.
17 Vete en paz le contestó Elí, y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido.
18 Muchísimas gracias contestó ella. Luego Ana regresó por donde había venido, y fue a comer, y nunca más volvió a estar triste.
19 A la mañana siguiente madrugaron y, después de adorar al Señor, regresaron a su casa en Ramá. Después Elcaná se unió con su esposa Ana, y el Señor tuvo presente la petición que ella le había hecho.
20 Así Ana quedó embarazada, y cuando se cumplió el tiempo dio a luz un hijo y le puso por nombre Samuel, porque se lo había pedido al Señor.
La Epístola
Hechos 1: 1-14
1 En mi primer libro, excelentísimo Teófilo, escribí acerca de todo lo que Jesús había hecho y enseñado desde el principio
2 y hasta el día en que subió al cielo. Antes de irse, por medio del Espíritu Santo dio instrucciones a los apóstoles que había escogido respecto a lo que debían hacer.
3 Y después de muerto se les presentó en persona, dándoles así claras pruebas de que estaba vivo. Durante cuarenta días se dejó ver de ellos y les estuvo hablando del reino de Dios.
4 Cuando todavía estaba con los apóstoles, Jesús les advirtió que no debían irse de Jerusalén. Les dijo: Esperen a que se cumpla la promesa que mi Padre les hizo, de la cual yo les hablé.
5 Es cierto que Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo.
6 Los que estaban reunidos con Jesús, le preguntaron: Señor, ¿vas a restablecer en este momento el reino de Israel?
7 Jesús les contestó: No les corresponde a ustedes conocer el día o el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad;
8 pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra.
9 Dicho esto, mientras ellos lo estaban mirando, Jesús fue levantado, y una nube lo envolvió y no lo volvieron a ver.
10 Y mientras miraban fijamente al cielo, viendo cómo Jesús se alejaba, dos hombres vestidos de blanco se aparecieron junto a ellos
11 y les dijeron: Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo? Este mismo Jesús que estuvo entre ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá.
12 Desde el monte llamado de los Olivos, regresaron los apóstoles a Jerusalén: un trecho corto, precisamente lo que la ley permitía caminar en sábado.
13 Cuando llegaron a la ciudad, subieron al piso alto de la casa donde estaban alojados. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago hijo de Alfeo, Simón el Celote, y Judas, el hijo de Santiago.
14 Todos ellos se reunían siempre para orar con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.
El Santo Evangelio
Lucas 20: 9-19
9 Luego empezó Jesús a hablar a la gente, y contó esta parábola: "Un hombre plantó un viñedo, lo alquiló a unos labradores y emprendió un largo viaje.
10 A su debido tiempo, mandó un criado a pedir a los labradores la parte de la cosecha que le correspondía; pero ellos lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.
11 Entonces el dueño mandó otro criado; pero también a este lo insultaron, lo golpearon y lo enviaron con las manos vacías.
12 Volvió a mandar otro, pero los labradores también lo hirieron y lo echaron fuera.
13 "Por fin el dueño del terreno dijo: '¿Qué haré? Mandaré a mi hijo querido; tal vez lo respetarán.'
14 Pero cuando los labradores lo vieron, se dijeron unos a otros: 'Este es el que ha de recibir la herencia; matémoslo, para que la propiedad pase a poder nuestro.'
15 Así que lo sacaron del viñedo y lo mataron. "¿Y qué creen ustedes que hará con ellos el dueño del viñedo?
16 Pues irá y matará a esos labradores, y dará el viñedo a otros." Al oír esto, dijeron: ¡Eso jamás!
17 Pero Jesús los miró, y dijo: Entonces ¿qué significa esto que dicen las Escrituras?: 'La piedra que los constructores despreciaron se ha convertido en la piedra principal.'
18 Cualquiera que caiga sobre esa piedra, quedará hecho pedazos; y si la piedra cae sobre alguien, lo hará polvo.
19 Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley quisieron arrestar a Jesús en aquel mismo momento, porque comprendieron que al decir esta parábola se refería a ellos. Pero tenían miedo de la gente.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
¿Qué harías tú si tus seres queridos estaban destinados a morir, por su propia torpeza? Por ejemplo, ¿has tenido un hijo u otro pariente que fuma, o toma drogas, o juega todo su dinero, y varias veces has tratado de convencerle a cambiar su modo de vivir? Quizás eso es como se sentía Dios--que sus queridos hijos (nosotros) están descartando sus consejos para vivir en armonía con El. Entonces, ¿qué hacer? Mandarles una lista de instrucciones, y mandatos. (Pues, Dios nos mandó las Escrituras, y no las obedecimos.) Mandarles un mensajero. (Pues, Dios nos mandó varios profetas, y no les hicimos caso, y muchas veces los matamos.) Que tal entonces unas señales sobrenaturales.... pues ni eso nos influyó. Entonces, Dios tiene otra idea: Mandaré a mi hijo querido; tal vez lo respetarán. Pues sabemos cual fue el resultado de eso. Lo rechazamos y lo matamos. Amigo lector, te hago una pregunta hoy--¿Estás escuchando todos los mensajes que Dios te manda a diario?
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta por la misión
Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu gobierna y santifica a todo el cuerpo de tu pueblo fiel: Recibe las súplicas y oraciones que te ofrecemos por todos los miembros de tu santa Iglesia, para que en su vocación y ministerio te sirvan verdadera y devotamente; por nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Juan Francisco Regis
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 93
1 El Señor es Rey; se ha vestido de esplendor; *
el Señor se ha vestido y ceñido de poder.
2 De tal manera afirmó el orbe, *
que no se le puede mover.
3 Firme es tu trono desde siempre; *
tú eres eternamente.
4 Alzaron las aguas, oh Señor,
las aguas alzaron su voz; *
alzaron sus ondas aplastantes.
5 Más potente que la voz de muchas aguas,
más potente que los rompientes del mar, *
más potente es el Señor en las alturas.
6 Tus testimonios son muy firmes; *
la santidad es el adorno de tu casa, oh Señor,
por los siglos y para siempre.
El Antiguo Testamento
| Eclesiástico 46:11-20 |
11 También podría nombrar a los jueces, uno por uno, que no se dejaron engañar ni se alejaron de Dios. ¡Bendito sea su recuerdo!
12 ¡Que sus huesos reflorezcan en la tumba y sus nombres se renueven en sus descendientes!
13 Samuel, juez y sacerdote, amado del pueblo y estimado por su Creador, escogido por Dios desde antes de nacer, consagrado al Señor en su oficio de profeta, por encargo de Dios instituyó la monarquía y consagró a los que debían gobernar a la nación.
14 Por orden del Señor gobernó al pueblo y visitó los campamentos de Jacob.
15 Como era un profeta que decía la verdad, lo consultaban, y sus palabras demostraron que se podía confiar en él.
16 Él también invocó a Dios cuando sus enemigos lo atacaban por todas partes, y le ofreció en holocausto un corderito.
17 Y el Señor, desde el cielo, hizo oír un trueno; su voz se oyó con gran estruendo;
18 sometió a los jefes enemigos y destruyó a los gobernantes filisteos.
19 Estando ya en su cama, a punto de morir, declaró ante Dios y ante el rey escogido por Dios: "Nunca he aceptado soborno de nadie, ni siquiera un par de sandalias." Y ninguno pudo desmentirlo. Hasta el fin de su vida fue prudente a los ojos del Señor y de todos los hombres.
20 Aun después de su muerte fue consultado, y anunció al rey lo que iba a sucederle; desde la tumba alzó su voz de profeta
La EpístolaApocalipsis 15:1-8
1 Vi en el cielo otra señal grande y asombrosa: siete ángeles con las siete últimas calamidades, con las cuales llegaba a su fin la ira de Dios.
2 Vi también lo que parecía ser un mar de cristal mezclado con fuego; junto a ese mar de cristal estaban de pie, con arpas que Dios les había dado, los que habían alcanzado la victoria sobre el monstruo y su imagen, y sobre el número de su nombre.
3 Y cantaban el canto de Moisés, siervo de Dios, y el canto del Cordero. Decían:
"Grande y maravilloso es todo lo que has hecho,
Señor, Dios todopoderoso;
rectos y verdaderos son tus caminos,
oh Rey de las naciones.
4 ¿Quién no te temerá, oh Señor?
¿Quién no te alabará?
Pues solamente tú eres santo;
todas las naciones vendrán y te adorarán,
porque tus juicios han sido manifestados."
5 Después de esto, miré y vi abrirse en el cielo el santuario, la tienda de la alianza.
6 Del santuario salieron aquellos siete ángeles que llevaban las siete calamidades. Iban vestidos de lino limpio y brillante, y llevaban cinturones de oro a la altura del pecho.
7 Uno de los cuatro seres vivientes dio a cada uno de los siete ángeles una copa de oro llena de la ira de Dios, el cual vive por todos los siglos.
8 Y el santuario se llenó del humo procedente de la grandeza y del poder de Dios, y nadie podía entrar en él hasta que hubieran terminado las siete calamidades que llevaban los siete ángeles.
El Santo Evangelio
Mateo 18: 1-14
1 En aquella misma ocasión los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?
2 Jesús llamó entonces a un niño, lo puso en medio de ellos
3 y dijo: Les aseguro que si ustedes no cambian y se vuelven como niños, no entrarán en el reino de los cielos.
4 El más importante en el reino de los cielos es el que se humilla y se vuelve como este niño.
5 Y el que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí.
6 "A cualquiera que haga caer en pecado a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que lo hundieran en lo profundo del mar con una gran piedra de molino atada al cuello.
7 ¡Qué malo es para el mundo que haya tantas incitaciones al pecado! Tiene que haberlas, pero ¡ay del hombre que haga pecar a los demás!
8 "Por eso, si tu mano o tu pie te hacen caer en pecado, córtatelos y échalos lejos de ti; es mejor que entres en la vida manco o cojo, y no que con tus dos manos y tus dos pies seas arrojado al fuego eterno.
9 Y si tu ojo te hace caer en pecado, sácatelo y échalo lejos de ti; es mejor que entres en la vida con un solo ojo, y no que con tus dos ojos seas arrojado al fuego del infierno.
10 "No desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues les digo que en el cielo los ángeles de ellos están mirando siempre el rostro de mi Padre celestial.
12 "¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le extravía una de ellas, ¿acaso no dejará las otras noventa y nueve en el monte, para ir a buscar la oveja extraviada?
13 Y si logra encontrarla, de seguro se alegrará más por esa oveja que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
14 Así también, el Padre de ustedes que está en el cielo no quiere que se pierda ninguno de estos pequeños.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
El Señor Jesucristo tomaba muy en serio el maltrato a los inocentes, a los pobres y a los menores de edad. Hasta recorre a unos hipérboles como la piedra de molino, y el sacarse un ojo para expresar el total aborrecimiento que tenía hacia la crueldad y maltrato. No hay duda en eso, y se puede decir que en cualquier cultura del mundo se puede encontrar normas en contra del maltrato a los inocentes y especialmente a los niños. Pero Jesús lo llevó a un paso más adelante--no es simplemente cosa de NO hacer algo, sino de ser pro activo en buscar a los marginalizados y volverlos al rebaño. Vamos a imaginar que somos nosotros los 99 ovejas que están en el corral y el Pastor sale de noche para buscar a uno que se extravió. ¿Cuál sería nuestra actitud? "Bien merecido, si no siguió en el camino con nosotros, entonces que importa si se extravía. Yo no voy a buscarlo y arriesgarme la vida." Pero el Señor se arriesgó a si mismo, buscándonos cuando todavía no nos dábamos cuenta de que estuviéramos perdidos. Hay docenas de personas--niños y adultos--a tu alrededor que necesitan un acto de cariño, una palabra alentadora--y tú tienes el poder, la responsabilidad y la alegría en extenderle una mano.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta del día
Mantén, oh Señor, a tu familia, la Iglesia, en tu constante fe y amor; para que, mediante tu gracia, proclamemos tu verdad con valentía, y administremos tu justicia con compasión; por amor de nuestro Salvador Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Juan de Sahagún</a>
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 69
1 Sálvame, oh Dios, *
porque me llegan las aguas al cuello.
2 Me estoy hundiendo en cieno profundo, *
donde no puedo apoyar los pies.
3 He entrado en aguas profundas, *
y el torrente me ha anegado.
4 Cansado estoy de gritar;
mi garganta se ha enronquecido; *
han desfallecido mis ojos de tanto aguardar a mi Dios.
5 Más que los cabellos de mi cabeza son los que me
odian sin razón,
más poderosas que yo son las mentiras de mis enemigos. *
¿He de pagar lo que no robé?
6 Oh Dios, tú conoces mi insensatez, *
y mis delitos no te son ocultos.
7 No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían,
Señor Dios de los ejércitos; *
no sean deshonrados por mí los que te buscan,
oh Dios de Israel.
8 Ciertamente por amor a ti he sufrido afrenta; *
la vergüenza ha cubierto mi rostro.
9 Extranjero he llegado a ser para mis propios hermanos, *
forastero para los hijos de mi madre.
10 Me consumió el celo de tu casa; *
las ofensas de los que te insultaban cayeron sobre mí.
11 Me humillé con ayunos, *
mas esto me ha sido por afrenta.
12 Me vestí además de luto, *
y vine a serles como proverbio.
13 Murmuran contra mí los que se sientan a la puerta, *
y me zahieren en sus canciones los borrachos.
14 Pero yo oro a ti, oh Señor, *
en el tiempo que has fijado:
15 "Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia, *
respóndeme con tu inagotable socorro.
16 Sálvame del cieno, que no me hunda, *
líbrame de los que me odian y de las aguas profundas.
17 Que no me anegue el torrente,
y no me trague el abismo; *
que no se cierre el pozo sobre mí.
18 Respóndeme, oh Señor, porque benigna es tu
misericordia; *
por tu gran compasión, vuélvete hacia mí".
19 "No escondas de tu siervo tu rostro; *
apresúrate, respóndeme, porque estoy angustiado.
20 Acércate y redímeme; *
a causa de mis enemigos, líbrame.
21 Tú sabes mi afrenta, mi vergüenza y mi oprobio; *
bajo tu mirada están todos mis adversarios".
22 La afrenta me destroza el corazón,
y no puede ser sanado; *
busqué compasión, y no la encontré,
consoladores, y ninguno hallé.
23 Me pusieron hiel por comida, *
y en mi sed me dieron a beber vinagre.
24 Que su mesa les sirva de trampa, *
y sus festividades de lazo.
25 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean, *
y haz temblar continuamente sus lomos.
26 Derrama sobre ellos tu ira, *
y el furor de tu enojo los alcance.
27 Sea su campamento desolado, *
y en sus tiendas no haya quien more;
28 Porque persiguieron al que tú heriste, *
y añaden al dolor de los que tú llagaste.
29 Acúsalos, añádeles culpa tras culpa, *
y no reciban tu vindicación.
30 Sean borrados del libro de los vivos, *
y no sean inscritos entre los justos.
31 Por mi parte, estoy afligido y en dolor; *
tu socorro, oh Dios, me pondrá en lo alto.
32 Alabaré el Nombre de Dios con cánticos, *
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
33 Esto agradará al Señor más que sacrificio de bueyes, *
más que becerros con cuernos y pezuñas.
34 Lo verán los afligidos, y se alegrarán; *
ustedes que buscan a Dios, avivarán sus corazones;
35 Porque el Señor escucha a los menesterosos, *
y no desprecia a sus prisioneros.
36 Alábenle los cielos y la tierra, *
los mares y cuanto se mueve en ellos;
37 Porque Dios salvará a Sión,
y reconstruirá las ciudades de Judá; *
los desterrados volverán allí y la poseerán.
38 La descendencia de sus siervos la heredará, *
y los que aman su Nombre habitarán en ella.
El Antiguo Testamento
Eclesiástico 45:6-16
45:6 Exaltó a Aarón, un santo semejante a Moisés, su hermano, de la tribu de Leví.
45:7 Lo estableció en virtud de un pacto irrevocable y le confirió el sacerdocio del pueblo. Lo atavió con espléndidos ornamentos y lo ciñó con una vestidura gloriosa.
45:8 Lo revistió con toda magnificencia y lo confirmó con las insignias del poder: los pantalones, la túnica y el éfod;
45:9 puso granadas alrededor de su manto y lo rodeó de numerosas campanillas de oro, para que tintinearan a cada uno de sus pasos, haciendo oír su sonido en el Templo, como memorial para los hijos de su pueblo.
45:10 Le dio la vestidura sagrada —obra de un bordador— tejida en oro, jacinto y púrpura; el pectoral del juicio, con el Urím y el Tumím, hecho de hilo escarlata —obra de un artesano—
45:11 con piedras preciosas, grabadas en forma de sellos y engarzadas en oro —obra de un joyero— para servir de memorial, por la inscripción grabada, según el número de las tribus de Israel;
45:12 la diadema de oro encima del turbante, grabada con la señal de su consagración: insignia de honor, trabajo magnífico, ornamento que es un placer para la vista.
45:13 Antes de él, no se vio nada tan hermoso, y nunca un extranjero se vistió de esa manera, sino únicamente sus hijos y sus descendientes para siempre.
45:14 Sus sacrificios se consumen enteramente, dos veces por día, en forma continua.
45:15 Moisés le confirió la investidura y lo ungió con el óleo santo. Esta fue una alianza eterna para él y para sus descendientes, mientras dure el cielo, para que sirvan a Dios como sacerdotes y bendigan al pueblo en su nombre.
45:16 Él lo eligió entre todos los vivientes para presentar al Señor la ofrenda,
el incienso y el perfume como memorial, y para hacer la expiación en favor de su pueblo.
La Epístola
2 Corintios 12: 11-21
11 Me he portado como un insensato, pero ustedes me han obligado a ello. Ustedes debían haberme elogiado, pues de ningún modo soy inferior a los «superapóstoles», aunque yo no soy nada.12 Las marcas distintivas de un apóstol, tales como señales, prodigios y milagros, se dieron constantemente entre ustedes.13 ¿En qué fueron ustedes inferiores a las demás iglesias? Pues sólo en que yo mismo nunca les fui una carga. ¡Perdónenme si los ofendo!
14 Miren que por tercera vez estoy listo para visitarlos, y no les seré una carga, pues no me interesa lo que ustedes tienen sino lo que ustedes son. Después de todo, no son los hijos los que deben ahorrar para los padres, sino los padres para los hijos.15 Así que de buena gana gastaré todo lo que tengo, y hasta yo mismo me desgastaré del todo por ustedes. Si los amo hasta el extremo, ¿me amarán menos?16 En todo caso, no les he sido una carga. ¿Es que, como soy tan astuto, les tendí una trampa para estafarlos?17 ¿Acaso los exploté por medio de alguno de mis enviados?18 Le rogué a Tito que fuera a verlos y con él envié al hermano. ¿Acaso se aprovechó Tito de ustedes? ¿No procedimos los dos con el mismo espíritu y seguimos el mismo camino?
19 ¿Todo este tiempo han venido pensando que nos estábamos justificando ante ustedes? ¡Más bien, hemos estado hablando delante de Dios en Cristo! Todo lo que hacemos, queridos hermanos, es para su edificación.20 En realidad, me temo que cuando vaya a verlos no los encuentre como quisiera, ni ustedes me encuentren a mí como quisieran. Temo que haya peleas, celos, arrebatos de ira, rivalidades, calumnias, chismes, insultos y alborotos.21 Temo que, al volver a visitarlos, mi Dios me humille delante de ustedes, y que yo tenga que llorar por muchos que han pecado desde hace algún tiempo pero no se han arrepentido de la impureza, de la inmoralidad sexual y de los vicios a que se han entregado.
El Santo Evangelio
Lucas 19: 41-48
41 Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella.42 Dijo:
—¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos.43 Te sobrevendrán días en que tus enemigos levantarán un muro y te rodearán, y te encerrarán por todos lados.44 Te derribarán a ti y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán ni una piedra sobre otra, porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte.
45 Luego entró en el templo y comenzó a echar de allí a los que estaban vendiendo.46 «Escrito está —les dijo—: "Mi casa será casa de oración" ; pero ustedes la han convertido en "cueva de ladrones" .»
47 Todos los días enseñaba en el templo, y los jefes de los sacerdotes, los maestros de la ley y los dirigentes del pueblo procuraban matarlo.48 Sin embargo, no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba con gran interés.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
Es curioso que entre todos los pecados que Jesús menciona y condena, son los pecados económicos los que más menciona. ¡Qué escándolo armó cuando entró en el templo y derribó las mesas de los vendedores! Los vendedores estaban vendiendo cosas útiles, cosas necesarias--o sea, animales y monedas necesarias para hacer el trabajo del templo. Entonces sus acciones molestó mucho a los escribanos, maestros, sacerdotes del templo--los cuyos trabajos dependían del comercio en el patio del templo. Y hasta cierto punto, los oficiales del templo tenían razón--la ley les obligaba a usar pájaros, ovejas, cabras, y ciertas monedas específicas en los sacrificios del templo. Pero sospecho que lo que le molestaba al Señor era el abuso que los vendedores estaban imponiendo sobre los pobres que entraban para hacer sus sacrificios. Aprendí algo años atrás de las Hermanas de la Caridad--los que ofrecemos ministerio a los pobres debemos de mantener en cuenta los costos "escondidos" de la vida de los pobres--cuando las Hermanas les pedía algún favorcito a un laico (llevarla en su coche a una cita médica, etc.), siempre le ofrecían un dinerito para su gasolina u otra ayuda--para que el sacrificio no sea injusto. Entre las muchas posibilidades del motivo de esta acción, entonces, era señalar las injusticias económicas que sufren los más pobres, hasta en la casa del Señor.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Bernabé
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 71
1 En ti, oh Señor, me he refugiado; *
no sea yo avergonzado lamas.
2 En tu justicia, líbrame y rescátame; *
inclina a mí tu oído, y sálvame.
3 Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve; *
tú eres mi risco y mi fortaleza.
4 Dios mío, líbrame de la mano del malvado, *
de las garras del malhechor y opresor;
5 Porque tú, Señor Dios, eres mi esperanza, *
mi confianza desde mi juventud.
6 En ti he sido sustentado desde el vientre;
desde el seno de mi madre has sido mi vigor; *
de ti será siempre mi alabanza.
7 Portento he sido a muchos, *
mas tú eres mi refugio y fortaleza.
8 Sea llena mi boca de tu alabanza, *
y de tu gloria todo el día.
9 No me deseches en la vejez; *
cuando mi fuerza se acabare, no me desampares;
10 Porque mis enemigos hablan contra mí, *
y los que acechan mi vida conspiran.
11 Dicen: "Dios lo ha desamparado; *
persíganlo y agárrenlo,
porque no hay quien lo defienda".
12 Oh Dios, no te alejes de mí; *
Dios mío, apresúrate a socorrerme.
13 Sean avergonzados y deshonrados mis adversarios; *
queden cubiertos de desdén e improperio
los que buscan mi daño.
14 Mas yo con paciencia siempre esperaré, *
y te alabaré más y más.
15 Mi boca pregonará tus proezas
y tus hechos salvíficos todo el día, *
aunque no puedo enumerarlos.
16 Comenzaré con las proezas del Señor Dios; *
haré presente tu fidelidad, sólo la tuya.
17 Oh Dios, me has enseñado desde mi juventud, *
y aun hoy relato tus maravillas.
18 Ahora en la vejez y lleno de canas,
no me desampares, oh Dios, *
hasta que dé a conocer tu fortaleza a esta generación,
y tu poder a los que han de venir.
19 Tu justicia, oh Dios, alcanza hasta los cielos; *
has hecho proezas;
¿quién como tú, oh Dios?
20 Tú me has hecho ver muchas angustias y males, *
pero volverás a darme vida,
y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
21 Aumentas mis fuerzas más y más; *
me abrazas y me consuelas.
22 Por tanto, te alabaré con lira por tu lealtad,
oh Dios mío; *
te cantaré con arpa, oh Santo de Israel.
23 Mis labios cantarán con júbilo,
cuando toque para ti, *
y también mi alma, la cual redimiste.
24 Mi lengua proclamará tu justicia todo el día, *
porque están avergonzados y deshonrados
los que buscaban mi vida.
El Antiguo Testamento
Eclesiástico 44:19-45:5
44:19 Abraham es padre insigne de una multitud de naciones, y no hubo nadie que lo igualara en gloria.
44:20 Él observó la Ley del Altísimo y entró en alianza con él; puso en sus carne la señal de esta alianza y en la prueba fue hallado fiel.
44:21 Por eso, Dios le aseguró con un juramento que las naciones serían bendecidas en sus descendencia, que lo multiplicaría como el polvo de la tierra, que exaltaría a sus descendientes como las estrellas, y les daría en herencia el país, desde un mar hasta el otro y desde el Río hasta los confines de la tierra.
44:22 A Isaac, le hizo la misma promesa, a causa de su padre Abraham.
44:23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo descansar sobre la cabeza de Jacob; lo confirmó en las bendiciones recibidas y le dio la tierra en herencia; dividió el país en partes y las distribuyó entre las doce tribus.
45:1 De él, hizo nacer a un hombre de bien, que halló gracia a los ojos de todos y fue amado por Dios y por los hombres: Moisés, de bendita memoria.
45:2 Le concedió una gloria igual a la de los santos y lo hizo poderoso, temido por sus enemigos.
45:3 Por sus palabras, hizo cesar los prodigios, y lo glorificó delante de los reyes; le dio mandamientos para su pueblo y le hizo ver algo de su gloria.
45:4 Por su fidelidad y mansedumbre, lo consagró y lo eligió entre todos los mortales.
45:5 A él le hizo oír su voz, lo introdujo en la nube oscura y le dio cara a cara los mandamientos, una Ley de vida y de entendimiento, para enseñar la Alianza a Jacob, y sus decretos a Israel.
La Epístola
2 Corintios 12: 1-10
1 Me veo obligado a jactarme, aunque nada se gane con ello. Paso a referirme a las visiones y revelaciones del Señor.2 Conozco a un seguidor de Cristo que hace catorce años fue llevado al tercer cielo (no sé si en el cuerpo o fuera del cuerpo; Dios lo sabe).3 Y sé que este hombre (no sé si en el cuerpo o aparte del cuerpo; Dios lo sabe)4 fue llevado al paraíso y escuchó cosas indecibles que a los humanos no se nos permite expresar.5 De tal hombre podría hacer alarde; pero de mí no haré alarde sino de mis debilidades.6 Sin embargo, no sería insensato si decidiera jactarme, porque estaría diciendo la verdad. Pero no lo hago, para que nadie suponga que soy más de lo que aparento o de lo que digo.
7 Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara.8 Tres veces le rogué al Señor que me la quitara;9 pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo.10 Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
El Santo Evangelio
Lucas 19:28-40
28 Dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo hacia Jerusalén.29 Cuando se acercó a Betfagué y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos con este encargo:30 «Vayan a la aldea que está enfrente y, al entrar en ella, encontrarán atado a un burrito en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá.31 Y si alguien les pregunta: "¿Por qué lo desatan?" , díganle: "El Señor lo necesita." »
32 Fueron y lo encontraron tal como él les había dicho.33 Cuando estaban desatando el burrito, los dueños les preguntaron:
—¿Por qué desatan el burrito?
34 —El Señor lo necesita —contestaron.
35 Se lo llevaron, pues, a Jesús. Luego pusieron sus mantos encima del burrito y ayudaron a Jesús a montarse.36 A medida que avanzaba, la gente tendía sus mantos sobre el camino.
37 Al acercarse él a la bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se entusiasmaron y comenzaron a alabar a Dios por tantos milagros que habían visto. Gritaban:
38 —¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!
—¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
39 Algunos de los fariseos que estaban entre la gente le reclamaron a Jesús:
—¡Maestro, reprende a tus discípulos!
40 Pero él respondió:
—Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
¿Cuál fue la "espina clavada en el cuerpo" que menciona el apóstol? ¿De qué está hablando? ¿Realmente el Señor le mandó una aflicción? Pues muchas personas han debatido esta referencia--si Pablo tenía alguna enfermedad crónica, o si padecía de algún tormento mental? Muchos creen que era la debilidad de su vista--en otra carta habla de como firma la carta con letras grandes. Se supone entonces que no podía ver claramente. Quizás sufría de los maltratos, castigos, naufragios y torturas que, como el santo de hoy, su compañero Bernabé, había recibido durante su carrera. Otros creen que el tormento era algo espiritual--quizás algún tipo de tentación que le perseguía. De todas maneras, nos da la impresión de que estaba padeciendo de algo real, no imaginario. También nos relata que varias veces le había pedido al Señor que se lo quitara--todo sin efecto, y que todavía sufría. Muchos cristianos creen que pueden orar lo suficiente para que el Señor le quite todos sus problemas en la vida, pero no es cierto. Nuestras debilidades, sufrimientos, penas, dolores, nos recuerdan de quienes somos--criaturas, pero no dioses. Y si me levanto en la mañana con una medida sobrante de dolores del cuerpo--¿qué pienso? Tengo que acordarme de la actitud de Pablo--que la gracia del Señor es suficiente.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los que sufren de dolores físicos y mentales
Por nuestros hijos, nietos y ahijados, y los por nacer
Por las víctimas de la violencia
Por las víctimas de desastres naturales
Por los maestros y profesores
Por los funcionarios y demás servidores públicos
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Por los oprimidos
Mira en tu compasión, oh Padre celestial, a los que en este país viven con la injusticia, el terror, la enfermedad y la muerte como sus compañeros constantes. Ten piedad de nosotros. Ayúdanos a eliminar nuestra crueldad hacia estos prójimos nuestros. Fortalece a los que dedican sus vidas para garantizar a todos igualdad de oportunidades y la protección imparcial de la ley; y concede que cada uno de nosotros disfrute de la justa distribución de los bienes de este país; por Jesucristo nuestro Señor.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Efrén
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 61
1 Escucha, oh Dios, mi clamor; *
atiende a mi oración.
2 Desde el confín de la tierra te invoco,
con el corazón abatido; *
ponme en una roca más alta que yo;
3 Porque tú has sido mi refugio, *
torre fuerte delante del enemigo.
4 Yo habitaré siempre en tu morada; *
me refugiaré bajo la sombra de tus alas;
5 Porque tú, oh Dios, has oído mis promesas; *
me has dado la heredad de los que veneran tu Nombre.
6 Añade días a los días del rey; *
que sus años alcancen muchas generaciones.
7 Que permanezca en su trono delante de Dios para siempre; *
haz que tu misericordia y fidelidad le guarden;
8 Así cantaré el loor de tu Nombre para siempre, *
pagando mis votos día tras día.
El Antiguo Testamento
Deuteronomio 30:11-20
15 "Miren, hoy les doy a elegir entre la vida y el bien, por un lado, y la muerte y el mal, por el otro. 16 Si obedecen lo que hoy les ordeno, y aman al Señor su Dios, y siguen sus caminos, y cumplen sus mandamientos, leyes y decretos, vivirán y tendrán muchos hijos, y el Señor su Dios los bendecirá en el país que van a ocupar. 17 Pero si no hacen caso de todo esto, sino que se dejan arrastrar por otros dioses para rendirles culto y arrodillarse ante ellos, 18 en este mismo momento les advierto que morirán sin falta, y que no estarán mucho tiempo en el país que van a conquistar después de haber cruzado el Jordán. 19 En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes; 20 amen al Señor su Dios, obedézcanlo y séanle fieles, porque de ello depende la vida de ustedes y el que vivan muchos años en el país que el Señor juró dar a Abraham, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes."
La Epístola
2 Corintios 11:1-21a
1 ¡Ojalá me soportaran ustedes un poco de locura! Como quiera que sea, sopórtenme. 2 Porque el celo que siento por ustedes es un celo que viene de Dios. Yo los he comprometido en casamiento con un solo esposo, Cristo, y quiero presentarlos ante él puros como una virgen. 3 Pero temo que, así como la serpiente engañó con su astucia a Eva, también ustedes se dejen engañar, y que sus pensamientos se aparten de la actitud sincera y pura hacia Cristo. 4 Ustedes soportan con gusto a cualquiera que llega hablándoles de un Jesús diferente del que nosotros les hemos predicado; y aceptan de buena gana un espíritu diferente del Espíritu que ya recibieron y un evangelio diferente del que ya han aceptado. 5 Pues bien, yo no me siento inferior en nada a esos superapóstoles que vinieron después. 6 Aunque yo sea torpe en mi modo de hablar, no lo soy en cuanto a conocimientos; y esto se lo hemos demostrado a ustedes siempre y en todos nuestros hechos. 7 ¿Será que hice mal en anunciarles el evangelio de Dios sin cobrarles nada, humillándome yo para enaltecerlos a ustedes? 8 Les he quitado su dinero a otras iglesias, al aceptar que ellos me pagaran para poder servirles a ustedes. 9 Y cuando estando entre ustedes necesité algo, nunca fui una carga para ninguno; pues los hermanos que llegaron de Macedonia me dieron lo que necesitaba. Procuré no ser una carga para ustedes, y así seguiré haciéndolo. 10 Tan seguro estoy de que conozco la verdad de Cristo, como de que nadie me va a quitar este motivo de orgullo en toda la región de Acaya. 11 ¿Por qué hablo así? ¿Será porque no los quiero a ustedes? ¡Dios sabe que sí los quiero! 12 Pero voy a seguir haciendo lo que hago, para no dar oportunidad a esos que andan buscando pretexto para tener un orgullo como el nuestro; 13 pues no son más que falsos apóstoles y engañadores que se disfrazan de apóstoles de Cristo. 14 Y esto no es nada raro, ya que Satanás mismo se disfraza de ángel de luz; 15 por eso resulta muy natural que sus servidores pretendan aparecer como defensores de la justicia. ¡Pero habrán de terminar como sus hechos merecen! 16 Vuelvo a decirles que nadie piense que estoy loco; pero si así lo piensan, déjenme que les hable como un loco, para que también yo pueda gloriarme un poco, 17 aunque esta manera de gloriarme sea más bien una locura y no palabras que el Señor apruebe. 18 ¡Ya que hay tantos que se glorían de sus propios méritos, también yo me gloriaré! 19 Ustedes son muy sabios, pero soportan de buena gana a los locos, 20 y soportan también a aquellos que los obligan a servir, que los explotan, que los engañan, que los tratan con desprecio o que los golpean en la cara. 21 Aunque me da verguenza decirlo, ¡nosotros fuimos demasiado débiles para portarnos así!
El Santo Evangelio
Lucas 19:1-10
1 Jesús entró en Jericó y comenzó a atravesar la ciudad. 2 Vivía allí un hombre rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. 3 Este quería conocer a Jesús, pero no conseguía verlo porque había mucha gente y Zaqueo era pequeño de estatura. 4 Por eso corrió adelante y, para alcanzar a verlo, se subió a un árbol cerca de donde Jesús tenía que pasar. 5 Cuando Jesús pasaba por allí, miró hacia arriba y le dijo: --Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que quedarme en tu casa. 6 Zaqueo bajó aprisa, y con gusto recibió a Jesús. 7 Al ver esto, todos comenzaron a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en la casa de un pecador. 8 Zaqueo se levantó entonces y le dijo al Señor: --Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo; y si le he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más. 9 Jesús le dijo: --Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. 10 Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
¿Jamás has sido la víctima de un prejuicio? ¿o un estereotipo? Yo sí. En el pasado, habría contestado con rencor o con otros insultos. Ya que entiendo un poco más de donde vienen los prejuicios, y cuales son las causas, me reacciono un poco menos, y me extiendo la mano de amistad, cuando puedo. Creo que, por dos razones, los habitantes de Jericó habían juzgado mal a Zaqueo. Primero por su estatura--es muy fácil burlarse de una persona con un "look" diferente, sea de piel, de gordura, de flaqueza, de color de ojos, de la forma del cuerpo. Entonces quizás por chaparro, los otros se burlaban de él. Pero aun peor, era un colector de impuestos--un traidor a su raza. No se soportaba en la época--los que cobraban los impuestos para el Imperio Romano eran tan tiranos como los romanos mismos. Pero el Señor Jesucristo, que miraba más al corazón que a lo exterior, pudo percibir el corazón --en el caso de Zaqueo, un deseo de conocer a Jesús, y acercarse a Dios. Así era la diferencia--Jesucristo prefiere un corazón que Lo busca. De hecho, cuando buscamos a El, nos busca a nosotros, y nos encuentra--"Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido." Si tú estás perdido--o si eres víctima de prejuicio--puedes contar con Jesús, que te buscará y te encontrará.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta por las cárceles e instituciones correccionales
Señor Jesucristo, por nuestra causa fuiste condenado como un criminal: Visita nuestras cárceles y prisiones con tu compasión y juicio. Recuerda a los encarcelados y trae a los culpables al arrepentimiento y enmienda de vida según tu voluntad, y dales esperanza en su futuro. Si algunos están presos injustamente, propíciales su libertad; perdónanos y enséñanos a mejorar nuestro sistema judicial. Recuerda a los que trabajan en estas Instituciones; hazles más humanos y compasivos; y no permitas que sean crueles e insensibles. Puesto que todo lo que hacemos por los encarcelados, lo hacemos por ti, oh Señor, constríñenos a mejorar su suerte. Todo esto te lo pedimos por amor de tu misericordia.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
Ven. Mateo Talbot</a>
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 24
1 Del Señor es la tierra y su plenitud, *
el mundo y los que en él habitan;
2 Porque él la fundó sobre los mares, *
y la afirmó sobre los ríos del abismo.
3 "¿Quién subirá al monte del Señor? *
Y ¿quién estará en su santo lugar?"
4 "El limpio de manos, y puro de corazón, *
el que no ha elevado su mente a un ídolo,
ni jurado por dios falso.
5 Recibirá bendición del Señor, *
y recompensa merecida del Dios de su salvación".
6 Tal es la generación de los que le buscan, *
de los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.
7 Alcen, oh puertas, sus cabezas;
álcense, oh puertas del Eterno; *
y entrará el Rey de gloria.
8 "¿Quién es este Rey de gloria?" *
"El Señor, fuerte y valiente,
el Señor, poderoso en batalla".
9 Alcen, oh puertas, sus cabezas;
álcense, oh puertas del Eterno; *
y entrará el Rey de gloria.
10 "¿Quién es él, el Rey de gloria?" *
"El Señor de las huestes,él es el Rey de gloria".
El Antiguo Testamento
Deuteronomio 29:16-29
16 Ustedes saben muy bien cómo hemos vivido en Egipto y de qué manera hemos tenido que pasar por las naciones que hemos encontrado en nuestro camino, 17 donde hemos visto los falsos dioses y los despreciables ídolos de madera, piedra, plata y oro, que esa gente adora. 18 Que no haya entre ustedes ni hombre ni mujer, ni familia ni tribu, que abandone hoy al Señor nuestro Dios por adorar a los dioses de esas naciones. Que ninguno de ustedes sea como una planta de raíz amarga y venenosa. 19 "Si después de haber escuchado los términos de este juramento, alguno de ustedes se cree demasiado bueno y piensa: 'Todo me ha de salir bien, aunque haga yo lo que me dé la gana', él será la causa de la ruina de todos. 20 El Señor no va a estar dispuesto a perdonarlo, sino que descargará su ira y su indignación sobre ese hombre, y caerán sobre él todas las maldiciones anunciadas en este libro, y el Señor borrará de la tierra su descendencia. 21 El Señor apartará de todas las tribus de Israel a ese hombre, y lo hará caer en desgracia, conforme a todas las maldiciones de la alianza que está escrita en este libro de la ley. 22 La generación futura, los descendientes de ustedes que han de venir después, así como los extranjeros que lleguen de países lejanos, verán las plagas y las enfermedades que el Señor enviará sobre esta tierra; 23 verán que todo el país no es más que azufre, sal y tierra quemada. No se podrá sembrar en esa tierra, ni nada podrá producir; ni siquiera una hierba podrá crecer en ella, tal como sucedió en la destrucción de las ciudades de Sodoma, Gomorra, Admá y Seboím, las cuales destruyó el Señor en su ira y furor. 24 "Entonces todo el mundo preguntará: '¿Por qué hizo esto el Señor con este país? ¿Por qué se encendió tanto su furor?' 25 Y la respuesta será: 'Porque abandonaron la alianza que el Señor, el Dios de sus antepasados, hizo con ellos cuando los sacó de Egipto, 26 y se fueron a rendir culto e inclinarse ante otros dioses que no conocían ni nunca les dieron nada. 27 Por eso se enojó el Señor contra esta tierra, e hizo caer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro; 28 y los arrojó de su país con ira, furor y gran indignación, echándolos a otros países, como está sucediendo ahora.' 29 "Hay cosas que no sabemos: esas pertenecen al Señor nuestro Dios; pero hay cosas que nos han sido reveladas a nosotros y a nuestros hijos para que las cumplamos siempre: todos los mandamientos de esta ley.
La Epístola
Apocalipsis 12:1-12
1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer envuelta en el sol como en un vestido, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza. 2 La mujer estaba encinta, y gritaba por los dolores del parto, por el sufrimiento de dar a luz. 3 Luego apareció en el cielo otra señal: un gran dragón rojo que tenía siete cabezas, diez cuernos y una corona en cada cabeza. 4 Con la cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo, y las lanzó sobre la tierra. El dragón se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo tan pronto como naciera. 5 Y la mujer dio a luz un hijo varón, el cual ha de gobernar a todas las naciones con cetro de hierro. Pero su hijo le fue quitado y llevado ante Dios y ante su trono; 6 y la mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un lugar para que allí le dieran de comer durante mil doscientos sesenta días. 7 Después hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lucharon contra el dragón. El dragón y sus ángeles pelearon, 8 pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo. 9 Así que fue expulsado el gran dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y que engaña a todo el mundo. Él y sus ángeles fueron lanzados a la tierra. 10 Entonces oí una fuerte voz en el cielo, que decía:
"Ya llegó la salvación,
el poder y el reino de nuestro Dios,
y la autoridad de su Mesías;
porque ha sido expulsado
el acusador de nuestros hermanos,
el que día y noche los acusaba
delante de nuestro Dios.
11 Nuestros hermanos lo han vencido
con la sangre derramada del Cordero
y con el mensaje que ellos proclamaron;
no tuvieron miedo de perder la vida,
sino que estuvieron dispuestos a morir.
12 ¡Alégrense, pues, cielos,
y ustedes que viven en ellos!
¡Pero ay de los que viven en la tierra y en el mar,
porque el diablo, sabiendo que le queda poco tiempo,
ha bajado contra ustedes lleno de furor!"
El Santo Evangelio
Mateo 15:29-39
29 Jesús salió de allí y llegó a la orilla del Lago de Galilea; luego subió a un cerro y se sentó. 30 Mucha gente se reunió donde él estaba. Llevaban cojos, ciegos, mancos, mudos y otros muchos enfermos, que pusieron a los pies de Jesús, y él los sanó. 31 De modo que la gente estaba admirada al ver que los mudos hablaban, los mancos quedaban sanos, los cojos andaban y los ciegos podían ver. Y comenzaron a alabar al Dios de Israel. 32 Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: --Siento compasión de esta gente, porque ya hace tres días que están aquí conmigo y no tienen nada que comer. No quiero mandarlos sin comer a sus casas, porque pueden desmayarse por el camino. 33 Sus discípulos le dijeron: --Pero ¿cómo podremos encontrar comida para tanta gente, en un lugar como este, donde no vive nadie? 34 Jesús les preguntó: --¿Cuántos panes tienen ustedes? --Siete, y unos pocos pescaditos --contestaron ellos. 35 Entonces mandó que la gente se sentara en el suelo, 36 tomó en sus manos los siete panes y los pescados y, habiendo dado gracias a Dios, los partió y los dio a sus discípulos, y ellos los repartieron entre la gente. 37 Todos comieron hasta quedar satisfechos, y aun llenaron siete canastas con los pedazos sobrantes. 38 Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Después Jesús despidió a la gente, subió a la barca y se fue a la región de Magadán.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
Todos los cuatro Evangelios relatan la historia de la vida, muerte y resurrección de Cristo, pero todos lo narran desde diferentes puntos de vista. Entonces cada uno incluye diferentes dichos, eventos, discursos, porque estaban destinados a diferentes públicos. Este relato de los panes y pescados, y la de la muerte y resurrección, son las únicas historias encontradas en todos los Evangelios. Entonces se entiende que estos relatos son los más importantes para la Iglesia creciente--por eso todos los Evangelistas los incluyeron. Entonces nos preguntamos--¿por qué fue incluida esta historia entre las muchas que se eliminaron? No lo sé exactamente pero puedo imaginar que este relato nos retrata a Jesucristo como un Dios que se preocupa por todos los detalles de nuestras vidas. Mira como tiene compasión por la gente, debido a la dificultad de obtener comida. Eso me dice que el Señor--Rey de Reyes y Dios de los Ejércitos--es también el Dios que provee todas mis necesidades. Y si en momentos (como éste) no sé yo de donde va a sacarlo, siempre está pensando en mi, y en mis necesidades--obteniendo mis bienes antes que me dé cuenta. ¡Gracias, Señor Jesucristo, por sus misericordias!
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los que, como el venerable Matt Talbot, sufren de adicciones
Por las familias de las víctimas de accidentes
Por los que trabajan en los hospitales
Por los desempleados
Por la justicia económica en mi país
Por nuestros hijos, nietos y ahijados
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Marcelino Champagnat
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 55
1 Escucha, oh Dios, mi oración, *
y no te escondas de mi súplica.
2 Hazme caso y respóndeme; *
me agitan mis ansiedades.
3 Me turba la voz del enemigo, *
la mirada feroz del malvado;
4 Porque sobre mí echan maleficios, *
y con furor me persiguen.
5 Mi corazón dentro de mí trepida, *
y terrores de muerte sobre mí han caído.
6 Temor y temblor vinieron sobre mí, *
y espanto me ha cubierto.
7 Y dije: "¡Quién me diese alas como de paloma! *
volaría yo, y descansaría.
8 Ciertamente huiría lejos; *
moraría en el desierto.
9 Me apresuraría a escapar *
del viento borrascoso y de la tempestad".
10 Devóralos, Soberano mío; confunde su lenguaje; *
porque he visto violencia y lucha en la ciudad.
11 Día y noche los vigilantes hacen rondas sobre sus muros, *
pero maldad e intriga hay en medio de ella.
12 Corrupción hay en ella; *
opresión y engaño no se apartan de sus plazas.
13 Si un adversario me injuriase,
lo habría soportado; *
si un enemigo se alzace contra mí,
me escondería de él.
14 Pero eres tú, mi amigo íntimo, *
mi compañero y mi confidente.
15 Nos unía una gran intimidad, *
y juntos andábamos con la multitud por la casa de Dios.
16 Que la muerte les sorprenda;
que desciendan vivos a la tumba; *
pues la maldad anida entre ellos.
17 Pero yo invoco a Dios, *
y el Señor me salva.
18 Tarde, mañana y al mediodía,
me quejo y lloro, *
y él oye mi voz.
19 El me rescata en paz de la batalla que me hacen, *
porque son muchos contra mí.
20 Dios, el que reina eternamente,
me escucha, y los abate, *
por cuanto no cambian, ni temen a Dios.
21 Mi compañero levantó la mano contra su aliado, *
violando su pacto.
22 Su hablar es más suave que la mantequilla, *
pero hay guerra en su corazón.
23 Sus palabras son más suaves que el aceite, *
mas ellas son espadas desenvainadas.
24 Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; *
jamás permitirá que el justo tropiece.
25 Mas tú, oh Dios, harás caer al pozo de perdición *
a los sanguinarios y engañadores.
26 No llegarán a la mitad de sus días, *
pero yo en ti confiaré.
El Antiguo Testamento
Deuteronomio 29:2-15
2 Moisés reunió a todos los israelitas y les dijo: "Ustedes han visto todo lo que el Señor hizo en Egipto al faraón, a sus funcionarios y a todo su país, 3 y son testigos de esas grandes pruebas, señales y maravillas. 4 Pero hasta ahora el Señor no les ha dado entendimiento ni les ha permitido comprender el significado de todo ello. 5 Durante cuarenta años yo los he guiado por el desierto, y en ese tiempo no se les ha gastado la ropa ni el calzado. 6 No han comido pan ni bebido vino, ni han tomado ninguna bebida fuerte, para que sepan que el Señor es el Dios de ustedes. 7 "Cuando llegamos a esta región, salieron a atacarnos Sihón, rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, pero los derrotamos 8 y nos apoderamos de su país, y se lo dimos en propiedad a las tribus de Rubén y Gad y a la media tribu de Manasés. 9 Por lo tanto, cumplan los términos de esta alianza y pónganlos en práctica, para que les vaya bien en todo lo que hagan. 10 "Hoy están reunidos todos ustedes delante del Señor su Dios: los jefes de sus tribus, los ancianos, los oficiales, todos los hombres de Israel, 11 los niños, las mujeres y los extranjeros que viven entre ustedes, desde el leñador hasta el aguador, 12 para comprometerse bajo juramento en la alianza que el Señor su Dios hace hoy con ustedes. 13 Hoy queda establecido que ustedes son su pueblo y que él es su Dios, como ya se lo había prometido a Abraham, Isaac y Jacob, los antepasados de ustedes. 14 Pero no solo con ustedes hace el Señor esta alianza y este juramento, 15 sino también con los que no están hoy aquí con nosotros delante de él.
La Epístola
2 Corintios 9:1-15
1 En cuanto a la colecta para los hermanos en la fe, realmente no es necesario que siga escribiéndoles a ustedes, 2 porque ya conozco su buena voluntad. Siempre digo con orgullo a los de Macedonia, que desde el año pasado ustedes los de Acaya han estado dispuestos a ayudar, y la mayoría de los de Macedonia se han animado por la buena disposición de ustedes. 3 Sin embargo, les envío a estos hermanos para no quedar mal al sentirme tan orgulloso de ustedes cuando hablo de este asunto. Es decir, para que de veras estén preparados, 4 no sea que algunos de Macedonia vayan conmigo y encuentren que ustedes no lo están. Eso sería una verguenza para nosotros, que hemos tenido tanta confianza en ustedes; por no hablar de la verguenza que sería para ustedes mismos. 5 Precisamente por ello me ha parecido necesario pedir a estos hermanos que vayan a visitarlos primero, y que los ayuden a completar la colecta que ustedes habían prometido. Así, la colecta de ustedes estará dispuesta como una muestra de generosidad, y no como una muestra de tacañería. 6 Acuérdense de esto: El que siembra poco, poco cosecha; el que siembra mucho, mucho cosecha. 7 Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, y no de mala gana o a la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. 8 Dios puede darles a ustedes con abundancia toda clase de bendiciones, para que tengan siempre todo lo necesario y además les sobre para ayudar en toda clase de buenas obras. 9 La Escritura dice: "Ha dado abundantemente a los pobres, y su generosidad permanece para siempre." 10 Dios, que da la semilla que se siembra y el alimento que se come, les dará a ustedes todo lo necesario para su siembra, y la hará crecer, y hará que la generosidad de ustedes produzca una gran cosecha. 11 Así tendrán ustedes toda clase de riquezas y podrán dar generosamente. Y la colecta que ustedes envíen por medio de nosotros, será motivo de que los hermanos den gracias a Dios. 12 Porque al llevar esta ayuda a los hermanos, no solamente les llevamos lo que les haga falta, sino que también los movemos a dar muchas gracias a Dios. 13 Y ellos alabarán a Dios, pues esta ayuda les demostrará que ustedes obedecen al evangelio que profesan, al evangelio de Cristo. También ellos honrarán a Dios por la generosa contribución de ustedes para ellos y para todos. 14 Y además orarán por ustedes con mucho cariño, por la gran bondad que Dios les ha mostrado a ustedes. 15 ¡Gracias a Dios, porque nos ha hecho un regalo tan grande que no tenemos palabras para expresarlo!
El Santo Evangelio
Lucas 18:15-30
15 También le llevaban niñitos a Jesús, para que los tocara; pero cuando los discípulos lo vieron, comenzaron a reprender a quienes los llevaban. 16 Entonces Jesús los llamó y dijo: --Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. 17 Les aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 18 Uno de los jefes le preguntó a Jesús: --Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? 19 Jesús le contestó: --¿Por qué me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. 20 Ya sabes los mandamientos: 'No cometas adulterio, no mates, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, y honra a tu padre y a tu madre.' 21 El hombre le dijo: --Todo eso lo he cumplido desde joven. 22 Al oír esto, Jesús le contestó: --Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven y sígueme. 23 Pero cuando el hombre oyó esto, se puso muy triste, porque era muy rico. 24 Al verlo así, Jesús dijo: --¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios! 25 Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios. 26 Los que lo oyeron preguntaron: --¿Y quién podrá salvarse? 27 Jesús les contestó: --Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. 28 Pedro le dijo: --Señor, nosotros hemos dejado todas nuestras cosas y te hemos seguido. 29 Él les respondió: --Les aseguro que cualquiera que por causa del reino de Dios haya dejado casa, o esposa, o hermanos, o padres, o hijos, 30 recibirá mucho más en la vida presente, y en la vida venidera recibirá la vida eterna.
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
Muchas veces--especialmente hoy día--nos preocupamos de nuestras deudas, de como vamos a darles de comer a nuestros hijos, como los vamos a educar, como vamos a pagar la renta. Algunas veces yo he cometido el error de envidiar a unos de mis amigos--los que tienen casas grandes, coches elegantes y universidades distinguidas para sus hijos. ¿Por qué Dios no me dio todas estas cosas a mí también? ¿Acaso mis hijos no son tan buenos como los riquillos? Y luego me doy cuenta de lo que el Señor nos enseña en este pasaje del Evangelio, y en otros lugares--las verdaderas riquezas (las que no pueden ser corrompidas o robadas o perdidas) son las riquezas espirituales, especialmente la salvación que tenemos debido a lo que hizo Jesucristo en la cruz. Cuando le dijo al joven rico que donara sus bienes a los pobres, sabía que el joven amaba más a sus cosas que al Señor.
¿Y los ricos no van al cielo? Obviamente eso es demasiado simple--la verdad es, que cualquier persona que está enamorado (o sea, esclavizado) de su dinero y sus cosas, es como el camello que no puede pasar por el ojo de la aguja. Entonces me doy cuenta de que el Señor tiene un gran PLAN para cada uno de nosotros--me conoce tan profundamente, que me da lo que es bueno, y no me da lo que no puedo manejar.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los ricos y los pobres, y los que están atormentados por el dinero
Por los veteranos de todas las guerras
Por los administradores de hospitales
Por los policías y otros servidores públicos
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Bonifacio
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 40
1 Con paciencia esperé al Señor; *
se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2 Me sacó del pozo de la desolación, del lodo cenagoso; *
puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3 Puso luego en mi boca canción nueva,
un himno de alabanza a nuestro Dios. *
Muchos verán esto, y temerán,
y así confiarán en el Señor.
4 Bienaventurados los que ponen en el Señor su confianza, *
que no acuden a malos espíritus, ni recurren a dioses falsos.
5 ¡Cuántas maravillas has hecho, oh Señor Dios mío,
cuántos planes en favor nuestro! *
Nadie se te puede comparar.
6 Si yo pudiera anunciarlos y hablar de ellos, *
pero no pueden ser contados.
7 Sacrificio y ofrenda no te agradan; *
(tú me has dado oídos para escucharte);
8 Holocausto y sacrificio para expiación no has demandado, *
y entonces dije: "He aquí, yo vengo.
9 En el rollo está escrito de mí: *
'El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado;
tu ley está en lo profundo de mi corazón' ".
10 He anunciado justicia en la gran asamblea; *
he aquí, no refrené mis labios,
y esto, oh Señor, tú lo sabes.
11 No escondí tu benevolencia dentro de mi corazón;
he pregonado tu fidelidad y salvación; *
no oculté tu bondad y fidelidad en la gran asamblea.
12 Tú eres el Señor; no retengas de mí tu compasión; *
tu bondad y tu fidelidad me guarden siempre;
13 Porque me han rodeado males innumerables;
me han alcanzado mis maldades, y no puedo
levantar la vista; *
se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza,
y mi corazón me falla.
14 Dígnate, oh Señor, librarme; *
Señor, apresúrate a socorrerme.
15 Sean avergonzados y confundidos a una,
los que buscan mi vida para destruirla; *
vuelvan atrás y averguéncense,
los que mi ruina desean.
16 Sean esquivados a causa de su afrenta, *
los que me dicen: "¡Ajá!" con malicia.
17 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; *
digan siempre los que aman tu salvación:
"Grande es el Señor".
18 Aunque yo esté afligido y necesitado, *
el Señor pensará en mí.
19 Mi ayuda y mi libertador eres tú; *
Dios mío, no te tardes.
El Antiguo Testamento
Deuteronomio 26:1-11
1 "Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar en propiedad, y te hayas establecido en ella, 2 tomarás los primeros frutos de la cosecha que te dé la tierra, y los llevarás en una cesta al lugar que el Señor tu Dios haya escogido como residencia de su nombre. 3 Allí te presentarás al sacerdote en funciones, y le dirás: 'Yo declaro hoy, ante el Señor mi Dios, que ya he entrado en el país que el Señor juró a nuestros antepasados que nos daría.' 4 El sacerdote tomará la cesta que tú le entregues, y la pondrá ante el altar del Señor tu Dios; 5 entonces pronunciarás ante el Señor tu Dios la siguiente declaración: 'Mis antepasados fueron un pequeño grupo de arameos errantes, que emigraron a Egipto y se quedaron a vivir allí, convirtiéndose después en una nación grande, poderosa y numerosa. 6 Pero los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos hicieron sufrir cruel esclavitud. 7 Entonces pedimos al Señor y Dios de nuestros padres que nos ayudara, y él escuchó nuestras súplicas, y vio la miseria, los trabajos y la opresión de que éramos víctimas; 8 desplegó su gran poder y, en medio de un gran terror y de acontecimientos extraordinarios, nos sacó de Egipto 9 y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra donde la leche y la miel corren como el agua. 10 Por eso traigo ahora los primeros frutos de la tierra que el Señor me ha dado.' "En seguida pondrás la cesta delante del Señor tu Dios y te arrodillarás en su presencia. 11 Después harás fiesta por todos los bienes que el Señor tu Dios te ha dado a ti y a tu familia. También se unirán a tu alegría los levitas y los extranjeros que vivan entre ustedes.
La Epístola
2 Corintios 8:16-24
16 Gracias a Dios que puso en el corazón de Tito la misma preocupación que yo tengo por ustedes. 17 Pues aceptó mi encargo y, como él mismo está muy interesado en ustedes, ahora va a verlos por su propia voluntad. 18 Junto con Tito, les envío un hermano de quien se habla muy bien en todas las iglesias, por lo bien que ha trabajado en favor del evangelio. 19 Además, las iglesias lo escogieron para que viajara con nosotros y ayudara en esta obra de caridad que estamos haciendo para honrar al Señor y para demostrar nuestros deseos de ayudar. 20 Queremos evitar así que se nos critique a causa de esta gran colecta que estamos recogiendo, 21 y por eso procuramos hacer lo bueno, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres. 22 Juntamente con aquellos, les envío otro de nuestros hermanos, que nos ha demostrado de muchas maneras su buena disposición, y mucho más ahora, por la gran confianza que tiene en ustedes. 23 De Tito puedo decir que es mi compañero y que trabaja conmigo para bien de ustedes. Y acerca de los otros dos hermanos, que son enviados de las iglesias y que honran a Cristo. 24 Y para que las iglesias lo sepan, muéstrenles ustedes que verdaderamente los aman y que tenemos razón al estar orgullosos de ustedes.
El Santo Evangelio
Lucas 18:9-14
9 Jesús contó esta otra parábola para algunos que, seguros de sí mismos por considerarse justos, despreciaban a los demás: 10 "Dos hombres fueron al templo a orar: el uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma. 11 El fariseo, de pie, oraba así: 'Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos. 12 Yo ayuno dos veces a la semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.' 13 Pero el cobrador de impuestos se quedó a cierta distancia, y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: '¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!' 14 Les digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa ya justo, pero el fariseo no. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido."
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
Otra vez las Escrituras nos plantean el tema de la justicia--lo que es la conducta justa entre nosotros. En la epístola, el apóstol se preocupa mucho por el buen uso de las colectas que está usando, y con una buena fama entre todos los hombres, cristianos y no cristianos. Es importante que tengamos conducta correcta, justa y apropiada entre nosotros y nuestro prójimo--especialmente con los no creyentes, porque nos juzgan y nos creen según nuestra conducta. Pero lo que más le llama la atención al Señor es nuestra honestidad con El... que nos confesemos directamente con El, y que nos mantengamos reconciliados con El.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Francisco Caracciolo</a>
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 50
1 El Dios de dioses, el Señor, ha hablado; *
ha convocado la tierra
desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2 De Sión, perfección de hermosura, *
Dios ha resplandecido.
3 Vendrá nuestro Dios, y no callará; *
delante de él, fuego consumidor,
a su alrededor, tempestad poderosa.
4 Desde lo alto convocó a los cielos y a la tierra, *
como testigos del juicio de su pueblo.
5 "Reúnanme a mis devotos, *
los que conmigo hicieron pacto,
y lo sellaron con sacrificio".
6 Proclame el cielo su justicia, *
pues Dios mismo está juzgando.
7 Escucha, pueblo mío, y hablaré;
"Oh Israel, testificaré contra ti; *
yo soy Dios, el Dios tuyo.
8 No te reprendo por tus sacrificios, *
ni por tus holocaustos, que están siempre delante de mí.
9 No tomaré becerros de tus corrales, *
ni machos cabríos de tus apriscos;
10 Porque mía es toda bestia del bosque, *
y míos los rebaños en los collados.
11 Conozco todas las aves del cielo, *
y todo lo que se mueve en los campos está a mi vista.
12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría, *
porque mío es el mundo y toda su plenitud.
13 ¿He de comer yo carne de toros, *
o de beber sangre de machos cabríos?
14 Sacrifica a Dios alabanza, *
y paga tus votos al Altísimo.
15 Invócame en el día de angustia; *
yo te libraré, y tú me honrarás".
16 Pero al malvado dice Dios: *
"¿Por qué recitas mis leyes,
y tomas mi pacto en tus labios,
17 Tú que aborreces la corrección, *
y arrojas a tu espalda mis palabras?
18 Si ves al ladrón, tú corres con él, *
y con los adúlteros echas tu suerte.
19 Sueltas tu lengua para el mal, *
y enjaeces tu boca para la mentira.
20 Calumnias continuamente a tu hermano, *
y contra el hijo de tu madre lanzas infamia.
21 Estas cosas hiciste, y yo callé, *
y pensaste que yo era como tú".
22 "He hecho mi acusación; *
he puesto en orden mi causa delante de ti.
23 Entiendan bien esto, los que se olvidan de Dios; *
no sea que los despedace, y no haya quien los libre.
24 El que me ofrece sacrificio de alabanza, me honra; *
pero a los que guardan mi camino
les haré ver la salvación de Dios".
El Antiguo Testamento
Deuteronomio 16:18-20, 17:14-20
18 "Nombren jueces y oficiales para todas las ciudades que el Señor su Dios le va a dar a cada tribu, para que juzguen al pueblo con verdadera justicia. 19 No perviertan la justicia; no hagan ninguna diferencia entre unas personas y otras, ni se dejen sobornar, pues el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de las personas justas. 20 La justicia, y solo la justicia, es lo que ustedes deben seguir, para que vivan y posean el país que el Señor su Dios les da. 21 "No planten ningún árbol para honrar a un ídolo, ni lo pongan junto al altar del Señor su Dios. 22 No levanten piedras de culto pagano, pues esto le repugna al Señor su Dios.
Deuteronomio 17
14 "Si cuando hayan entrado en el país que el Señor su Dios les va a dar, y lo hayan conquistado y vivan en él, dicen: 'Queremos tener un rey que nos gobierne, como lo tienen todas nuestras naciones vecinas', 15 deberán poner como rey de su nación a aquel compatriota de ustedes que el Señor su Dios escoja. No deben tomar como rey a un extranjero, a uno que no sea su compatriota. 16 Pero ese rey no deberá adquirir muchos caballos, ni enviar gente a Egipto para aumentar su caballería, pues el Señor les ha dicho: 'Nunca más vuelvan por este camino.' 17 Tampoco deberá tener muchas mujeres, para que no se descarríe; ni adquirir grandes cantidades de oro y plata. 18 "Cuando el rey tome posesión del poder, mandará que le hagan una copia escrita de esta enseñanza, tomada del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas. 19 Siempre deberá tener esa copia consigo, y leerla todos los días de su vida, para que aprenda a reverenciar al Señor su Dios, a respetar todo el contenido de esta enseñanza y a poner en práctica sus mandatos, 20 para que no se crea superior a sus compatriotas ni se aparte para nada de estos mandamientos. Así, tanto él como sus descendientes tendrán un largo reinado en Israel.
La Epístola
2 Corintios 8:1-16
1 Ahora, hermanos, queremos contarles cómo se ha mostrado la bondad de Dios en las iglesias de Macedonia. 2 A pesar de las pruebas por las que han tenido que pasar, son muy felices; y a pesar de ser muy pobres, sus ofrendas han sido tan generosas como si fueran ricos. 3 Yo soy testigo de que han ofrendado espontáneamente según sus posibilidades, y aun más allá de ellas. Por su propia iniciativa 4 nos rogaron mucho que les permitiéramos tomar parte en esta ayuda para el pueblo de Dios. 5 Y hasta hicieron más de lo que esperábamos, pues se ofrendaron a sí mismos, primero al Señor y luego a nosotros, conforme a la voluntad de Dios. 6 Por eso hemos rogado a Tito que recoja entre ustedes esta bondadosa colecta que él comenzó antes a recoger. 7 Pues ustedes, que sobresalen en todo: en fe, en facilidad de palabra, en conocimientos, en buena disposición para servir y en amor que aprendieron de nosotros, igualmente deben sobresalir en esta obra de caridad. 8 No les digo esto como un mandato; solamente quiero que conozcan la buena disposición de otros, para darles a ustedes la oportunidad de demostrar que su amor es verdadero. 9 Porque ya saben ustedes que nuestro Señor Jesucristo, en su bondad, siendo rico se hizo pobre por causa de ustedes, para que por su pobreza ustedes se hicieran ricos. 10 Por el bien de ustedes les doy mi opinión sobre este asunto. Desde el año pasado, no solo comenzaron ustedes a hacer algo al respecto, sino a hacerlo con entusiasmo. 11 Ahora pues, dentro de sus posibilidades, terminen lo que han comenzado con la misma buena disposición que mostraron al principio, cuando decidieron hacerlo. 12 Porque si alguien de veras quiere dar, Dios le acepta la ofrenda que él dé conforme a sus posibilidades. Dios no pide lo que uno no tiene. 13 No se trata de que por ayudar a otros ustedes pasen necesidad; se trata más bien de que haya igualdad. 14 Ahora ustedes tienen lo que a ellos les falta; en otra ocasión ellos tendrán lo que les falte a ustedes, y de esta manera habrá igualdad. 15 Como dice la Escritura: "Ni le sobró al que había recogido mucho, ni le faltó al que había recogido poco." 16 Gracias a Dios que puso en el corazón de Tito la misma preocupación que yo tengo por ustedes.
El Santo Evangelio
Lucas 18:1-8 1 Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre, sin desanimarse. 2 Les dijo: "Había en un pueblo un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. 3 En el mismo pueblo había también una viuda que tenía un pleito y que fue al juez a pedirle justicia contra su adversario. 4 Durante mucho tiempo el juez no quiso atenderla, pero después pensó: 'Aunque ni temo a Dios ni respeto a los hombres, 5 sin embargo, como esta viuda no deja de molestarme, la voy a defender, para que no siga viniendo y acabe con mi paciencia.' " 6 Y el Señor añadió: "Esto es lo que dijo el juez malo. 7 Pues bien, ¿acaso Dios no defenderá también a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Los hará esperar? 8 Les digo que los defenderá sin demora. Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará todavía fe en la tierra?" |
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
¿Qué es la justicia? Pues, solo una de las definiciones que se me ocurre es, la de Aristóteles: "... lo justo será lo que es conforme a la ley y a la igualdad." Entonces, si la Biblia nos obliga a actuar con justicia al prójimo, es obvio que tenemos que actuar según la ley--no robar, pagar los impuestos, no matar o molestar al prójimo. Pero la definición de Aristóteles dice que hay algo más allá de la ley--que es la igualdad. San Pablo nos instruye a ayudar a los demás--empezando con los otros miembros de la iglesia--para establecer cierta igualdad material, para que no le falte nada a nadie. En la parábola, el Señor nos cuenta un chiste, realmente--me imagino que la gente que le rodeaba en aquel momento se río algo, hasta que el Señor le explicó la conexión con Dios el Juez. El ejemplo del Juez Malo nos da otra perspectiva--el negar a los necesitados lo que puede aliviar su sufrimiento. Entonces tenemos una idea más clara de lo que es la justicia--cumplir con la ley, hacer igualdad y no negar lo necesario a los demás. En todo momento, entonces, debemos de mantener estos tres conceptos muy presentes en todo lo que emprendamos durante el día.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.
Santo del día
Los mártires de Uganda
</a>
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 41
1 *Dichoso el que piensa en el débil;
el Señor lo librará en el día de la desgracia.
2 El Señor lo protegerá y lo mantendrá con vida;
lo hará dichoso en la tierra
y no lo entregará al capricho de sus adversarios.
3 El Señor lo confortará cuando esté enfermo;
lo alentará en el lecho del dolor.
4 Yo he dicho:
«Señor, compadécete de mí;
sáname, pues contra ti he pecado.»
5 Con saña dicen de mí mis enemigos:
«¿Cuándo se morirá?
¿Cuándo pasará al olvido?»
6 Si vienen a verme, no son sinceros;
recogen calumnias y salen a contarlas.
7 Mis enemigos se juntan y cuchichean contra mí;
me hacen responsable de mi mal. Dicen:
8 «Lo que le ha sobrevenido es cosa del demonio;
de esa cama no volverá a levantarse.»
9 Hasta mi mejor amigo, en quien yo confiaba
y que compartía el pan conmigo,
me ha puesto la zancadilla.
10 Pero tú, Señor, compadécete de mí;
haz que vuelva a levantarme
para darles su merecido.
11 En esto sabré que te he agradado:
en que mi enemigo no triunfe sobre mí.
12 Por mi integridad habrás de sostenerme,
y en tu presencia me mantendrás para siempre.
13 Bendito sea el Señor, el Dios de Israel,
por los siglos de los siglos.
Amén y amén.
El Antiguo Testamento
Deuteronomio 11: 13-19
13 »Si ustedes obedecen fielmente los mandamientos que hoy les doy, y si aman al Señor su Dios y le sirven con todo el corazón y con toda el alma,14 entonces él enviará la lluvia oportuna sobre su tierra, en otoño y en primavera, para que obtengan el trigo, el vino y el aceite.15 También hará que crezca hierba en los campos para su ganado, y ustedes comerán y quedarán satisfechos.
16 »¡Cuidado! No se dejen seducir. No se descarríen ni adoren a otros dioses, ni se inclinen ante ellos,17 porque entonces se encenderá la ira del Señor contra ustedes, y cerrará los cielos para que no llueva; el suelo no dará sus frutos, y pronto ustedes desaparecerán de la buena tierra que les da el Señor.18 Grábense estas palabras en el corazón y en la *mente; átenlas en sus manos como un signo, y llévenlas en su frente como una marca.19 Enséñenselas a sus hijos y repítanselas cuando estén en su casa y cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten...
La Epístola
2 Cor 5: 11-6:2
11 Por tanto, como sabemos lo que es temer al Señor, tratamos de persuadir a todos, aunque para Dios es evidente lo que somos, y espero que también lo sea para la conciencia de ustedes.12 No buscamos el recomendarnos otra vez a ustedes, sino que les damos una oportunidad de sentirse orgullosos de nosotros, para que tengan con qué responder a los que se dejan llevar por las apariencias y no por lo que hay dentro del corazón.13 Si estamos locos, es por Dios; y si estamos cuerdos, es por ustedes.14 El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos, y por consiguiente todos murieron.15 Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado.
16 Así que de ahora en adelante no consideramos a nadie según criterios meramente humanos. Aunque antes conocimos a Cristo de esta manera, ya no lo conocemos así.17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!18 Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación:19 esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.20 Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: «En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios.»21 Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.
2 Corintios 6
1 Nosotros, colaboradores de Dios, les rogamos que no reciban su gracia en vano.2 Porque él dice:
«En el momento propicio te escuché,
y en el día de salvación te ayudé.»
Les digo que éste es el momento propicio de Dios; ¡hoy es el día de salvación!
El Santo Evangelio
Lucas 17: 1-10
1 Luego dijo Jesús a sus discípulos:
—Los tropiezos son inevitables, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!2 Más le valdría ser arrojado al mar con una piedra de molino atada al cuello, que servir de tropiezo a uno solo de estos pequeños.3 Así que, ¡cuídense!
»Si tu hermano peca, repréndelo; y si se arrepiente, perdónalo.4 Aun si peca contra ti siete veces en un día, y siete veces regresa a decirte "Me arrepiento" , perdónalo.
5 Entonces los apóstoles le dijeron al Señor:
—¡Aumenta nuestra fe!
6 —Si ustedes tuvieran una fe tan pequeña como un grano de mostaza —les respondió el Señor—, podrían decirle a este árbol: "Desarráigate y plántate en el mar" , y les obedecería.
7 »Supongamos que uno de ustedes tiene un siervo que ha estado arando el campo o cuidando las ovejas. Cuando el siervo regresa del campo, ¿acaso se le dice: "Ven en seguida a sentarte a la mesa" ?8 ¿No se le diría más bien: "Prepárame la comida y cámbiate de ropa para atenderme mientras yo ceno; después tú podrás cenar" ?9 ¿Acaso se le darían las gracias al siervo por haber hecho lo que se le mandó?10 Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha mandado, deben decir: "Somos siervos inútiles; no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber."
|
Comentario:
¿Qué es la reconciliación? La palabra se usa en la contaduría--significa que hacemos un balance de los errores, los fallos, los débitos y los créditos para llegar a una cifra exacta del estadio financiero. ¿Y cómo se hace una reconciliación con Dios? A través de la oración sincera, nos le acercamos, y le confesamos directamente cuales son nuestros propios fallos. Pero para muchos, es difícil imaginar la cara de Dios Padre cuando estamos confesándonos. Entonces El Señor nos dio a nosotros los creyentes el ministerio de la reconciliación--podemos tomar el papel de Cristo, haciendo un puente de acercamiento entre otro creyente y el Señor. Es bueno tener un amigo cercano, o un pastor, que nos brinda una oportunidad para confesarnos en confidencia, y de ahí podemos sentir que estamos reconciliados con Dios.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta por los mártires
Señor Dios, que has querido que la sangre de los mártires sea semilla de nuevos cristianos, haz que el ejemplo de san Carlos y de sus compañeros y su lealtad a Cristo frente a las torturas, atraigan a los pueblos africanos a vivir la fe cristiana.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
Santos Marcelino y Pedro
</a>
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmos 26
Salmo de David.
1 Hazme *justicia, Señor,
pues he llevado una vida intachable;
¡en el Señor confío sin titubear!
2 Examíname, Señor; ¡ponme a prueba!
purifica mis entrañas y mi *corazón.
3 Tu gran amor lo tengo presente,
y siempre ando en tu verdad.
4 Yo no convivo con los mentirosos,
ni me junto con los hipócritas;
5 aborrezco la compañía de los malvados;
no cultivo la amistad de los perversos.
6 Con manos limpias e inocentes
camino, Señor, en torno a tu altar,
7 proclamando en voz alta tu alabanza
y contando todas tus maravillas.
8 Señor, yo amo la casa donde vives,
el lugar donde reside tu gloria.
9 En la muerte, no me incluyas
entre pecadores y asesinos,
10 entre *gente que tiene las manos
llenas de artimañas y sobornos.
11 Yo, en cambio, llevo una vida intachable;
líbrame y compadécete de mí.
12 Tengo los pies en terreno firme,
y en la gran asamblea bendeciré al Señor.
El Antiguo Testamento
Deuteronomio 4:15-24
15 »El día que el SEÑOR les habló en Horeb, en medio del fuego, ustedes no vieron ninguna figura. Por lo tanto, tengan mucho cuidado16 de no corromperse haciendo ídolos o figuras que tengan alguna forma o imagen de hombre o de mujer,17 o imágenes de animales terrestres o de aves que vuelan por el aire,18 o imágenes de animales que se arrastran por la tierra, o peces que viven en las aguas debajo de la tierra.19 De lo contrario, cuando levanten los ojos y vean todo el ejército del cielo —es decir, el sol, la luna y las estrellas—, pueden sentirse tentados a postrarse ante ellos y adorarlos. Esos astros los ha designado el SEÑOR, el Dios de ustedes, como dioses de todas las naciones que están debajo del cielo.20 Pero a ustedes el SEÑOR los tomó y los sacó de Egipto, de ese horno donde se funde el hierro, para que fueran el pueblo de su propiedad, como lo son ahora.
21 »Sin embargo, por culpa de ustedes el SEÑOR se enojó conmigo y juró que yo no cruzaría el Jordán ni entraría en la buena tierra que el SEÑOR su Dios les da en posesión. 22 Yo moriré en esta tierra sin haber cruzado el Jordán, pero ustedes sí lo cruzarán y tomarán posesión de esa buena tierra. 23 Tengan, pues, cuidado de no olvidar el pacto que el SEÑOR su Dios ha hecho con ustedes. No se fabriquen ídolos de ninguna figura que el SEÑOR su Dios les haya prohibido,24 porque el SEÑOR su Dios es fuego consumidor y Dios celoso.
La Epístola
2 Corintios 1: 12-22
12 Para nosotros, el motivo de *satisfacción es el testimonio de nuestra conciencia: Nos hemos comportado en el mundo, y especialmente entre ustedes, con la *santidad y sinceridad que vienen de Dios. Nuestra conducta no se ha ajustado a la sabiduría *humana sino a la gracia de Dios.13 No estamos escribiéndoles nada que no puedan leer ni entender. Espero que comprenderán del todo,14 así como ya nos han comprendido en parte, que pueden sentirse *orgullosos de nosotros como también nosotros nos sentiremos orgullosos de ustedes en el día del Señor Jesús.
15 Confiando en esto, quise visitarlos primero a ustedes para que recibieran una doble bendición;16 es decir, visitarlos de paso a Macedonia, y verlos otra vez a mi regreso de allá. Así podrían ayudarme a seguir el viaje a Judea.17 Al proponerme esto, ¿acaso lo hice a la ligera? ¿O es que hago mis planes según criterios meramente *humanos, de manera que diga «sí, sí» y «no, no» al mismo tiempo?
18 Pero tan cierto como que Dios es fiel, el mensaje que les hemos dirigido no es «sí» y «no».19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, a quien *Silvano, Timoteo y yo predicamos entre ustedes, no fue «sí» y «no»; en él siempre ha sido «sí».20 Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios.21 Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió,22 nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón, como garantía de sus promesas.
El Santo Evangelio
Lucas 14:25-35 25 Grandes multitudes seguían a Jesús, y él se volvió y les dijo:26 «Si alguno viene a mí y no sacrifica el amor a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo.27 Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. |
Comentario:
"¿Cuánto me ofrece?" Cada vez que vamos al mercado, o al automotriz, o si contratamos a alguien para hacer una obra en la casa, siempre surge esta pregunta. "¿Cuánto me ofrece?" O sea, ¿cuánto le vale a usted el trabajo, o la mercancía que le estoy ofreciendo? Lo que nos está preguntando, pues es ... ¿qué tipo de sacrificio haría para obtener este servicio o esta mercancía? Me doy cuenta de que cada vez que me dicen eso, es un sacrificio bastante grande--muchas veces, más de lo que yo quiero pagar. El Señor nos hace la misma pregunta: ¿qué precio pagarías para obtener la vida eterna? Pues la realidad es, que si pudiéramos pagar en dólares o pesos, no valdría nada. Pero fíjate en lo que el Señor nos pide--una devoción total. Que verguenza nos daría empezar la caminata con El--declarar nuestra fe, por ejemplo--y luego abandonar la ruta. Hay días, es cierto, que nos levantamos y no queremos hacer nada para nadie--simplemente quedarnos en la cama y olvidarnos del mundo entero. Apuesto que "las grandes multitudes" que le seguían, lo abandonaron después de oír que esperaba que sacrificaran sus familias para seguirle. ¿Pero qué grande fue el sacrificio que El hizo por nosotros, al morir en la cruz? Entonces, el pequeño sacrificio que hago todos los días--mis rezos, mis obras piadosas, mis estudios bíblicos--es muy poco en comparación.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta por las Cortes de Justicia
Omnipotente Dios, que desde tu trono juzgas con equidad: Humildemente te suplicamos que bendigas a las cortes de justicia, y a los magistrados de esta tierra; y que les des el espíritu de sabiduría y entendimiento, para que disciernan la verdad y con imparcialidad administren la ley en tu temor; por el que ha de venir a ser nuestro Juez, tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Fiesta del día
Pentecostés</a>
Oficiante El Espíritu del Señor ha llenado toda la tierra; él da unidad a todas las cosas y se hace comprender en todas las lenguas. ¡Aleluya!
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Primera lectura
Hechos de los Apóstoles 2:1-11
El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: “¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua”.
La Epístola
1 Corintios 12: 3-7, 12-13
Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.
Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu.
El Santo Evangelio
Juan 20: 19-23 |
Comentario:
Celebramos hoy el día de Pentecostés, lo que llamamos muchas veces el cumpleaños de la Iglesia. Como vemos en la lectura de los Hechos, los apóstoles y los seguidores de Jesucristo, entre ellos su Madre María, estaban juntos rezando en una habitación, cuando algo realmente maravilloso les ocurrió. Recibieron el don del Espíritu Santo, manifestado en el poder hablar muchos idiomas de una manera milagrosa. Con el tiempo, estos mismos apóstoles, hombres y mujeres, iban esparciéndose por el mundo, haciendo milagros y evangelizando. De hecho, cambiaron la historia. Lo maravilloso es que el MISMO Espíritu Santo está disponible para nosotros hoy día, hace más de dos mil años. Entonces nosotros también podemos aprovechar de la presencia viva, incandente, del Señor, para hacer obras de misericordia, de paz, de sanación, de enseñanza, y de recuperación, como las que hizo El durante su vida. ¡Ven, Espíritu Santo! ¡Llena los corazones de los fieles!
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta del día
Dios nuestro, que por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo y continúa realizando entre los fieles la unidad y el amor de la primitiva Iglesia.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
San Fernando, rey
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Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 108: 106
1 Firme está, oh Dios, mi corazón;
¡voy a cantarte salmos, gloria mía!
2 ¡Despierten, arpa y lira!
¡Haré despertar al nuevo día!
3 Te alabaré, Señor, entre los pueblos;
te cantaré salmos entre las naciones.
4 Pues tu amor es tan grande que rebasa los cielos;
¡tu verdad llega hasta el firmamento!
5 Tú, oh Dios, estás sobre los cielos,
y tu gloria cubre toda la tierra.
6 Líbranos con tu diestra, respóndeme
para que tu pueblo amado quede a salvo.
El Antiguo Testamento
Ezequiel 43: 1-23
1 Entonces el hombre me llevó a la puerta que da al oriente,2 y vi que la gloria del Dios de Israel venía del oriente, en medio de un ruido ensordecedor, semejante al de un río caudaloso; y la tierra se llenó de su gloria.3 Esta visión era semejante a la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad de Jerusalén, y a la que tuve junto al río Quebar. Me incliné rostro en tierra,4 y la gloria del Señor entró al templo por la puerta que daba al oriente.5 Entonces el Espíritu me levantó y me introdujo en el atrio interior, y vi que la gloria del Señor había llenado el templo.
6 Mientras el hombre estaba de pie a mi lado, oí que alguien me hablaba desde el templo.7 Me decía: «Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo la planta de mis pies; aquí habitaré entre los israelitas para siempre. El pueblo de Israel y sus reyes no volverán a profanar mi *santo *nombre con sus infidelidades, ni con sus tumbas reales y sus cultos idolátricos.8 Los israelitas profanaron mi santo nombre con sus acciones detestables, pues colocaron su umbral y sus postes junto a los míos, con tan sólo un muro de por medio. Por eso, en mi ira los exterminé.9 Que alejen ahora de mí sus infidelidades y sus tumbas reales, y yo habitaré en medio de ellos para siempre.
10 »Hijo de hombre, cuéntale al pueblo de Israel acerca del templo, con sus planos y medidas, para que se avergüencen de sus iniquidades.11 Y si se avergüenzan de todo lo que han hecho, hazles conocer el diseño del templo y su estructura, con sus salidas y entradas, es decir, todo su diseño, al igual que sus preceptos y sus *leyes. Pon todo esto por escrito ante sus ojos, para que sean fieles a todo su diseño y cumplan todos sus preceptos.
12 »Ésta es la ley del templo: todo el terreno que lo rodea sobre la cumbre del monte será un Lugar Santísimo. Tal es la ley del templo.»
La Epístola
Hechos 9: 1-14
1 Mientras tanto, Saulo, respirando aún amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote2 y le pidió cartas de extradición para las sinagogas de Damasco. Tenía la intención de encontrar y llevarse presos a Jerusalén a todos los que pertenecieran al Camino, fueran hombres o mujeres.3 En el viaje sucedió que, al acercarse a Damasco, una luz del cielo relampagueó de repente a su alrededor.4 Él cayó al suelo y oyó una voz que le decía:
—Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
5 —¿Quién eres, Señor? —preguntó.
—Yo soy Jesús, a quien tú persigues —le contestó la voz—.6 Levántate y entra en la ciudad, que allí se te dirá lo que tienes que hacer.
7 Los hombres que viajaban con Saulo se detuvieron atónitos, porque oían la voz pero no veían a nadie.8 Saulo se levantó del suelo, pero cuando abrió los ojos no podía ver, así que lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco.9 Estuvo ciego tres días, sin comer ni beber nada.
10 Había en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor llamó en una visión.
—¡Ananías!
—Aquí estoy, Señor.
11 —Anda, ve a la casa de Judas, en la calle llamada Derecha, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando,12 y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.
13 Entonces Ananías respondió:
—Señor, he oído hablar mucho de ese hombre y de todo el mal que ha causado a tus santos en Jerusalén.14 Y ahora lo tenemos aquí, autorizado por los jefes de los sacerdotes, para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre.
El Santo Evangelio
Lucas 11: 14-23
14 En otra ocasión Jesús expulsaba de un hombre a un demonio que lo había dejado mudo. Cuando salió el demonio, el mudo habló, y la gente se quedó asombrada.15 Pero algunos dijeron: «Éste expulsa a los demonios por medio de Beelzebú, príncipe de los demonios.»16 Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal del cielo.
17 Como él conocía sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y una casa dividida contra sí misma se derrumbará.18 Por tanto, si Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo puede mantenerse en pie su reino? Lo pregunto porque ustedes dicen que yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú.19 Ahora bien, si yo expulso a los demonios por medio de Beelzebú, ¿los seguidores de ustedes por medio de quién los expulsan? Por eso ellos mismos los juzgarán a ustedes.20 Pero si expulso a los demonios con el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el reino de Dios.
21 »Cuando un hombre fuerte y bien armado cuida su hacienda, sus bienes están seguros.22 Pero si lo ataca otro más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en que confiaba y reparte el botín.
23 »El que no está de mi parte, está contra mí; y el que conmigo no recoge, esparce.
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Comentario:
¿Cómo podía aguantarlo? Ananías debió de preguntarse eso--¿cómo puedo aguantar—y tener confianza—en este hombre que anda arrestando y asesinando a los seguidores de mi Señor? Aunque se hubiera preguntado esto y mucho más, obedeció al Espíritu Santo. Entonces buscó, encontró y liberó a Saulo, el mayor persecutor de los cristianos. Muchas veces el Espíritu Santo nos manda a hacer cosas que no entendemos en lo natural—especialmente perdonar a los que nos han ofendido más. Pero cuando el Espíritu Santo nos impele a hacer obras piadosas, mercedes, perdón, ¿cómo podemos decirle que no? Tenemos la confianza, en las palabras del Evangelio, que cada impulso que realmente viene del Señor, está en armonía con su Voluntad. No estoy hablando de “corazonadas.” Estoy describiendo un impulso motivado por el Corazón de Jesús. Como El mismo dice unas pocas palabras más tarde: “Dichosos más bien —contestó Jesús— los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.”
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los que sufren de dolores de cabeza
Por los jóvenes, para discernir la voluntad del Señor para sus vidas
Por los clérigos
Por los agricultores
Por los militares
Por nuestros líderes civiles y religiosos
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
La intercesión
Y ACEPTA, oh Señor, nuestras intercesiones por todo el género humano. Brille la luz de tu Evangelio sobre todas las naciones; y vivan de una manera conveniente todos los que la reciban. Sé bondadoso con tu Iglesia; y concede que cada uno de sus miembros, en su vocación y ministerio, te sirva fielmente. Bendice a todos los que ejercen autoridad; y gobierna sus corazones y fortalece sus manos de tal modo que repriman la maldad y el vicio, y sostengan tu verdadera religión y la virtud. Derrama tus bendiciones temporales y espirituales sobre todos nuestros parientes, amigos y prójimos. Recompensa a todos los que nos han hecho bien, y perdona a los que nos han hecho o deseado el mal, y dales arrepentimiento y mej ores intenciones. Sé misericordioso con todos los que se encuentran en tribulación; y socórrelos, oh Dios de piedad, según sus diversas necesidades; por amor del que anduvo haciendo el bien, tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo. Amén.
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

San Agustín de Cantórbery
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 101
1 Misericordia y justicia cantaré; *
a ti cantaré alabanzas, oh Señor.
2 Me esforzaré por seguir un camino intachable;
¿cuándo vendrás a mi? *
Andaré con sencillez de corazón dentro de mi casa.
3 No pondré delante de mis ojos cosa indigna; *
aborrezco a los malhechores;
no se quedarán conmigo.
4 Corazón perverso alejaré de mí; *
no conoceré el mal.
5 A los que en secreto difaman a su prójimo, haré callar; *
ojos engreídos, corazones arrogantes,
no los puedo soportar.
6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra,
para que vivan conmigo; *
sólo los que siguen un camino intachable me servirán.
7 No habitarán en mi casa los que hacen fraudes, *
y cuantos hablan mentiras no durarán en mi presencia.
8 Pronto destruiré a todos los malvados de la tierra, *
para extirpar de la ciudad del Señor
a todos los malhechores.
El Antiguo Testamento
Ezequiel 11:14-25
14 El Señor me dirigió la palabra:15 «Hijo de hombre, esto es lo que dicen los habitantes de Jerusalén en cuanto a tus hermanos, tus parientes y todo el pueblo de Israel: "Ellos se han alejado del Señor, y por eso se nos ha dado esta tierra en posesión." 16 Por tanto, adviérteles que así dice el Señor omnipotente: "Aunque los desterré a naciones lejanas y los dispersé por países extraños, por un tiempo les he servido de santuario en las tierras adonde han ido."
17 »Adviérteles también que así dice el Señor omnipotente: "Yo los reuniré de entre las naciones; los juntaré de los países donde han estado dispersos, y les daré la tierra de Israel.18 Ellos volverán a su tierra y echarán de allí a los ídolos detestables y pondrán fin a las prácticas repugnantes.19 Yo les daré un corazón íntegro, y pondré en ellos un espíritu renovado. Les arrancaré el corazón de piedra que ahora tienen, y pondré en ellos un corazón de carne,20 para que cumplan mis decretos y pongan en práctica mis leyes. Entonces ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.21 Pero a los que van tras esos ídolos detestables y siguen prácticas repugnantes, yo les pediré cuentas de su conducta. Lo afirma el Señor omnipotente." »
22 Los querubines desplegaron sus alas. Las ruedas estaban junto a ellos, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima de ellos.23 La gloria del Señor se elevó de en medio de la ciudad y se detuvo sobre el cerro que está al oriente de Jerusalén.24 En una visión, un viento me levantó y me trasladó hasta donde estaban los exiliados en Babilonia; y la visión desapareció.25 Entonces les comuniqué a los exiliados lo que el Señor me había revelado.
La Epístola
Hechos 7:1-17
1 —¿Son ciertas estas acusaciones? —le preguntó el sumo sacerdote.
2 Él contestó:
—Hermanos y padres, ¡escúchenme! El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando éste aún vivía en Mesopotamia, antes de radicarse en Jarán.3 "Deja tu tierra y a tus parientes —le dijo Dios—, y ve a la tierra que yo te mostraré."
4 »Entonces salió de la tierra de los caldeos y se estableció en Jarán. Desde allí, después de la muerte de su padre, Dios lo trasladó a esta tierra donde ustedes viven ahora.5 No le dio herencia alguna en ella, ni siquiera dónde plantar el pie, pero le prometió dársela en posesión a él y a su descendencia, aunque Abraham no tenía ni un solo hijo todavía.6 Dios le dijo así: "Tus descendientes vivirán como extranjeros en tierra extraña, donde serán esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.7 Pero sea cual sea la nación que los esclavice, yo la castigaré, y luego tus descendientes saldrán de esa tierra y me adorarán en este lugar." 8 Hizo con Abraham el pacto que tenía por señal la circuncisión. Así, cuando Abraham tuvo a su hijo Isaac, lo circuncidó a los ocho días de nacido, e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.
9 »Por envidia los patriarcas vendieron a José como esclavo, quien fue llevado a Egipto; pero Dios estaba con él10 y lo libró de todas sus desgracias. Le dio sabiduría para ganarse el favor del faraón, rey de Egipto, que lo nombró gobernador del país y del palacio real.
11 »Hubo entonces un hambre que azotó a todo Egipto y a Canaán, causando mucho sufrimiento, y nuestros antepasados no encontraban alimentos.12 Al enterarse Jacob de que había comida en Egipto, mandó allá a nuestros antepasados en una primera visita.13 En la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y el faraón supo del origen de José.14 Después de esto, José mandó llamar a su padre Jacob y a toda su familia, setenta y cinco personas en total.15 Bajó entonces Jacob a Egipto, y allí murieron él y nuestros antepasados.16 Sus restos fueron llevados a Siquén y puestos en el sepulcro que a buen precio Abraham había comprado a los hijos de Jamor en Siquén.
17 »Cuando ya se acercaba el tiempo de que se cumpliera la promesa que Dios le había hecho a Abraham, el pueblo crecía y se multiplicaba en Egipto.
El Santo Evangelio
Lucas 10: 17-24
17 Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos:
—Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.
18 —Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo —respondió él—.19 Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño.20 Sin embargo, no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo.
21 En aquel momento Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo escondido estas cosas de los sabios e instruidos, se las has revelado a los que son como niños. Sí, Padre, porque esa fue tu buena voluntad.
22 »Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, y nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelárselo.»
23 Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «*Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven.24 Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron.»
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
Dios ha favorecido al pueblo judío. Eso es cierto. Y obvio en estos pasajes. Son los que pactaron con El, desde los tiempos de Abrahán, y Moisés, y los profetas. Jesús no anuló ese Pacto, sino lo cumplió. Dice el profeta y el apóstol, en nuestras lecturas de hoy, que las naciones y los individuos que bendicen a los judíos van a ser recompensados y bendecidos por Dios. Son los bendecidos que vieron los hechos de Jesucristo—de hecho el Mesías mismo, y su Madre y sus hermanos, eran judíos hechos y derechos. La Escritura está bien clara: Los que maldicen, maltratan, discriminan, y asesinan a los judíos, van a recibir la retribución. Entonces cada quien tenga rencor o prejuicios contra los judíos debe de arrepentirse—y volver a unirse al Judío que murió por nuestros pecados.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los que trabajane en los hospitales y clínicas
Por los que sufren de trastornos mentales
Por las víctimas del aborto--los niños tanto como las madres y los padres
Por nuestros funcionarios y empleados de gobierno
Por los estudiantes que se gradúan
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Por todo cristiano en su vocación
Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu gobierna y santifica a todo el cuerpo de tu pueblo fiel: Recibe las súplicas y oraciones que te ofrecemos por todos los miembros de tu santa Iglesia, para que en su vocación y ministerio te sirvan verdadera y devotamente; por nuestro Señor y Salvador Jesucristo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Santo del día
Santa María, Auxiliadora
Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
Salmo 67 Deus misereatur
1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga, *
haga resplandecer su rostro y venga a nosotros.
2 Sean conocidos en la tierra tus caminos, *
en todas las naciones tu salvación.
3 Te alaben los pueblos, oh Dios; *
todos los pueblos te alaben.
4 Alégrense las naciones y aclamen con júbilo, *
porque juzgas los pueblos con equidad,
y diriges todas las naciones de la tierra.
5 Te alaben los pueblos, oh Dios; *
todos los pueblos te alaben.
6 La tierra ha dado su fruto; *
nos bendiga Dios, el Dios nuestro.
7 Dios nos bendiga; *
témanlo todos los confines de la tierra.
El Antiguo Testamento
Ezequiel 3:16-27
16 Al cabo de los siete días, el SEÑOR me dijo lo siguiente:17 «Hijo de hombre, a ti te he puesto como centinela del pueblo de Israel. Por tanto, cuando oigas mi palabra, adviértele de mi parte18 al malvado: "Estás condenado a muerte." Si tú no le hablas al malvado ni le haces ver su mala conducta, para que siga viviendo, ese malvado morirá por causa de su pecado, pero yo te pediré cuentas de su muerte.19 En cambio, si tú se lo adviertes, y él no se *arrepiente de su maldad ni de su mala conducta, morirá por causa de su pecado, pero tú habrás salvado tu vida.20 Por otra parte, si un justo se desvía de su buena conducta y hace lo malo, y yo lo hago caer y tú no se lo adviertes, él morirá sin que se le tome en cuenta todo el bien que haya hecho. Por no haberle hecho ver su maldad, él morirá por causa de su pecado, pero yo te pediré cuentas de su muerte.21 Pero si tú le adviertes al justo que no peque, y en efecto él no peca, él seguirá viviendo porque hizo caso de tu advertencia, y tú habrás salvado tu vida.»
22 Luego el SEÑOR puso su mano sobre mí, y me dijo: «Levántate y dirígete al campo, que allí voy a hablarte.»23 Yo me levanté y salí al campo. Allí vi la gloria del SEÑOR, tal como la había visto a orillas del río Quebar, y caí rostro en tierra.24 Entonces el Espíritu de Dios entró en mí, hizo que me pusiera de pie, y me dijo: «Ve y enciérrate en tu casa.25 A ti, hijo de hombre, te atarán con sogas para que no puedas salir ni andar entre el pueblo.26 Yo haré que se te pegue la lengua al paladar, y así te quedarás mudo y no podrás reprenderlos, por más que sean un pueblo rebelde.27 Pero cuando yo te hable, te soltaré la lengua y les advertirás: "Así dice el SEÑOR omnipotente." El que quiera oír, que oiga; y el que no quiera, que no oiga, porque son un pueblo rebelde.
La Epístola
Efesios 2:1-10
1 En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados,2 en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia.3 En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios.4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros,5 nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!6 Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,7 para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.8 Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios,9 no por obras, para que nadie se jacte.10 Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica
El Santo Evangelio
Mateo 10:24-33; 40-42
24 »El discípulo no es superior a su maestro, ni el siervo superior a su amo.25 Basta con que el discípulo sea como su maestro, y el siervo como su amo. Si al jefe de la casa lo han llamado Beelzebú, ¡cuánto más a los de su familia!
26 »Así que no les tengan miedo; porque no hay nada encubierto que no llegue a revelarse, ni nada escondido que no llegue a conocerse.27 Lo que les digo en la oscuridad, díganlo ustedes a plena luz; lo que se les susurra al oído, proclámenlo desde las azoteas.28 No teman a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. Teman más bien al que puede destruir alma y cuerpo en el infierno.29 ¿No se venden dos gorriones por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo permita el Padre;30 y él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza.31 Así que no tengan miedo; ustedes valen más que muchos gorriones.
32 »A cualquiera que me reconozca delante de los demás, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.33 Pero a cualquiera que me desconozca delante de los demás, yo también lo desconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.
40 »Quien los recibe a ustedes, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe al que me envió.41 Cualquiera que recibe a un profeta por tratarse de un profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo por tratarse de un justo, recibirá recompensa de justo.42 Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa.»
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
¿Qué puedo hacer para asegurarme de que voy al cielo? ¿Qué quiere Dios que yo haga para ganar el Cielo?
Pues la respuesta es… nada. No lo mereces, no puedes hacer nada para merecerlo. ¿Entonces como llegamos al cielo? Dice muy claramente el autor de la carta a los Efesios, Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. ¿No son las buenas obras que hago? ¿mis muchas oraciones? ¿mis donaciones a obras piadosas? El pasaje dice que no—por mucho que trabajes no puedes ganar el premio del Cielo. Si tienes fe en Dios padre y Jesucristo—esto te vale para el Cielo. La carta del apóstol Santiago nos asegura que las buenas obras que hacemos son evidencias de nuestra fe, pero no son pagos a plazos para ganar el Cielo. Descansemos entonces en la confianza de que nuestra fe—aunque sea pequeña a veces—es lo que nos da entrada al Paraíso.
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén.
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta por la Iglesia
Padre bondadoso, te rogamos por tu santa Iglesia Católica. Llénala de toda verdad, en toda verdad, con toda paz. donde esté corrompida, purifícala; donde esté en error, dirígela; donde se haya extraviada, refórmala. En lo que sea justa, fortalécela; de cuanto carezca, provéela; y donde esté dividida, reúnela; por amor de Jesucristo tu Hijo nuestro salvador.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

Fiesta del día
La Ascensión de Nuestro Señor
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Oficiante Señor, abre nuestros labios.
Pueblo Y nuestra boca proclamará tu alabanza.
Oficiante y Pueblo:
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.
¡Aleluya! Es verdad, el Señor ha resucitado: vengan y
adorémosle. ¡Aleluya!
Del Salmo 51
Señor, abre mis labios, *
y mi boca proclamará tu alabanza.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
y renueva un espíritu firme dentro de mí.
No me eches de tu presencia, *
y no quites de mí tu santo Espíritu.
Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
y que tu noble Espíritu me sustente.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo: *
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
según su grande misericordia nos hizo renacer para una
esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los
muertos. 1 San Pedro 1:3
El Salmo del día
| Salmos 8 |
1 Oh Señor, soberano nuestro, *
¡cuán glorioso es tu Nombre en toda la tierra!
2 Alabadá es tu gloria sobre los cielos, *
por la boca de los niños y de los que maman.
3 Has fundado la fortaleza, a causa de tus enemigos, *
para hacer callar al enemigo y al vengador.
4 Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, *
la luna y las estrellas que tú formaste,
5 Digo: "¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
el hijo del hombre, que lo ampares?"
6 Le has hecho poco menor que los ángeles, *
y lo coronaste de gloria y honra.
7 Lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos; *
todo lo pusiste debajo de sus pies:
8 Ovejas y bueyes, todo ello, *
y asimismo las bestias del campo;
9 Las aves de los cielos y los peces del mar, *
todo cuanto pasa por los senderos del mar.
10 Oh Señor, soberano nuestro, *
¡cuán glorioso es tu Nombre en toda la tierra!
El Antiguo Testamento
Ezequiel 1: 1-14, 24-28
1 En el día quinto del mes cuarto del año treinta, mientras me encontraba entre los deportados a orillas del río Quebar, los cielos se abrieron y recibí visiones de Dios.2 Habían pasado cinco años y cinco meses desde que el rey Joaquín fue deportado.
3 (En este tiempo, mientras Ezequiel hijo de Buzí estaba a orillas del río Quebar, en la tierra de los *caldeos, el Señor le dirigió la palabra, y su mano se posó sobre él.)
4 De pronto me fijé y vi que del norte venían un viento huracanado y una nube inmensa rodeada de un fuego fulgurante y de un gran resplandor. En medio del fuego se veía algo semejante a un metal refulgente.5 También en medio del fuego vi algo parecido a cuatro seres vivientes,6 cada uno de los cuales tenía cuatro caras y cuatro alas.7 Sus piernas eran rectas, y sus pies parecían pezuñas de ternero y brillaban como el bronce bruñido.8 En sus cuatro costados, debajo de las alas, tenían manos humanas. Estos cuatro seres tenían caras y alas,9 y las alas se tocaban entre sí. Cuando avanzaban no se volvían, sino que cada uno caminaba de frente.10 Sus rostros tenían el siguiente aspecto: de frente, los cuatro tenían rostro humano; a la derecha tenían cara de león; a la izquierda, de toro; y por detrás, de águila.11 Tales eran sus caras. Sus alas se desplegaban hacia arriba. Con dos alas se tocaban entre sí, mientras que con las otras dos se cubrían el cuerpo.12 Los cuatro seres avanzaban de frente. Iban adonde el espíritu los impulsaba, y no se volvían al andar.13 Estos seres vivientes parecían carbones encendidos, o antorchas, que se movían de un lado a otro. El fuego resplandecía, y de él se desprendían relámpagos.14 Los seres vivientes se desplazaban de un lado a otro con la rapidez de un rayo.
22 Sobre las cabezas de los seres vivientes había una especie de bóveda, muy hermosa y reluciente como el cristal.23 Debajo de la bóveda las alas de estos seres se extendían y se tocaban entre sí, y cada uno de ellos tenía otras dos alas con las que se cubría el cuerpo.24 Cuando los seres avanzaban, yo podía oír el ruido de sus alas: era como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso, como el tumultuoso ruido de un campamento militar. Cuando se detenían, replegaban sus alas.25 Luego, mientras estaban parados con sus alas replegadas, se produjo un estruendo por encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas.26 Por encima de esa bóveda había algo semejante a un trono de zafiro, y sobre lo que parecía un trono había una figura de aspecto humano.27 De lo que parecía ser su cintura para arriba, vi algo que brillaba como el metal bruñido, rodeado de fuego. De su cintura para abajo, vi algo semejante al fuego, y un resplandor a su alrededor.28 El resplandor era semejante al del arco iris cuando aparece en las nubes en un día de lluvia. Tal era el aspecto de la gloria del Señor. Ante esa visión, caí rostro en tierra y oí que una voz me hablaba.
La Epístola
Hechos 2:5-18
5 Estaban de visita en Jerusalén judíos piadosos, procedentes de todas las naciones de la tierra.6 Al oír aquel bullicio, se agolparon y quedaron todos pasmados porque cada uno los escuchaba hablar en su propio idioma.7 Desconcertados y maravillados, decían: «¿No son galileos todos estos que están hablando?8 ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye hablar en su lengua materna?9 Partos, medos y elamitas; habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de *Asia,10 de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia cercanas a Cirene; visitantes llegados de Roma;11 judíos y *prosélitos; cretenses y árabes: ¡todos por igual los oímos proclamar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios!»
12 Desconcertados y perplejos, se preguntaban: «¿Qué quiere decir esto?»13 Otros se burlaban y decían: «Lo que pasa es que están borrachos.»
14 Entonces Pedro, con los once, se puso de pie y dijo a voz en cuello: «Compatriotas judíos y todos ustedes que están en Jerusalén, déjenme explicarles lo que sucede; presten atención a lo que les voy a decir.15 Éstos no están borrachos, como suponen ustedes. ¡Apenas son las nueve de la mañana![a]16 En realidad lo que pasa es lo que anunció el profeta Joel:
17 »"Sucederá que en los últimos días —dice Dios—,
derramaré mi Espíritu sobre todo el género *humano.
Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán,
tendrán visiones los jóvenes
y sueños los ancianos.
18 En esos días derramaré mi Espíritu
aun sobre mis *siervos y mis siervas,
y profetizarán.
El Santo Evangelio
Mateo 28: 16-20
16 Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado.17 Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban.18 Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra.19 Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las *naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,20 enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo |
Puede seguir un período de silencio.
Comentario:
¿Te acuerdas de las últimas palabras que pronunció tu papá o tu mamá, u otro pariente que se murió? ¿O las últimas palabras de un amigo que dejó su país para siempre, para vivir en el extranjero? Claro, que las últimas palabras que nos dejan los seres queridos nos importan mucho. Así debe de ser con las últimas palabras y los últimos mandamientos que nos dio el Señor antes de ascender al Cielo para siempre—que llevemos el Evangelio a todos los pueblos, a todas las naciones y a todos los idiomas. Hoy celebramos la Ascensión del Señor, y la fiesta parroquial de mi iglesia. Quisiera enfocarme en las últimas palabras del Señor--¿estoy cumpliendo con sus deseos?
Puede usarse un himno o cántico
Credo de los Apóstoles
Oficiante y Pueblo al unísono, todos de pie:
Creo en Dios Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor.
Fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo
y nació de la Virgen María.
Padeció bajo el poder de Poncio Pilato.
Fue crucificado, muerto y sepultado.
Descendió a los infiernos.
Al tercer día resucitó de entre los muertos.
Subió a los cielos,
y está sentado a la diestra de Dios Padre.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos,
y la vida eterna. Amén..
Puede ofrecerse plegarias por nosotros mismos y por los demás.
Por los abogados y jueces, y los que trabajan en las cortes
Por los que sufren de la depresión
Por nuestros familiares que están lejos
Por los que buscan la Verdad
Por los sacerdotes, obispos y misioneros
Por los que cultivan la tierra
El Padre Nuestro
El pueblo puede estar de pie o de rodillas.
Oficiante El Señor sea con ustedes.
Pueblo Y con tu espíritu.
Oficiante Oremos.
Oficiante y Pueblo:
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino,
tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Colecta
Señor Dios, todopoderoso y eterno Padre, nos hiciste llegar sanos y salvos hasta este nuevo día: Consérvanos con tu gran poder, para que no caigamos en pecado, ni nos venza la adversidad; y, en todo lo que hagamos, dirígenos a realizar tus designios; por Jesucristo nuestro Señor. Amen.
